La reforma fiscal de Trump y los países en desarrollo

Jorge Baca Campodónico
Escribe: Jorge Baca Campodónico
Economista Principal de MAXIMIXE

¿Cuán negativo será el impacto de la reforma fiscal en los países en desarrollo?

La reforma tributaria norteamericana promulgada en diciembre del 2017 por el presidente Trump tendrá un impacto significativo en la economía estadounidense y profundas repercusiones internacionales, incluyendo un impacto negativo en los países en desarrollo. Es probable que la reforma tributaria conduzca a un aumento de los flujos de capital hacia los EUA y a una reducción de la inversión extranjera directa (IED) en los países en desarrollo.

La euforia creada por la reducción de la tasa del impuesto a la renta de 31% a 24% y la amnistía a la repatriación de capitales llevó al índice Dow Jones a alcanzar récords históricos (ver Gráfico 3), registrando un incremento de 8.000 puntos en menos de 30 días. Sin embargo, la semana pasada esa euforia tuvo una brusca interrupción. En solo dos días el índice Dow Jones se desplomó más de 1.800 puntos (10%) contagiando al resto de bolsas del mundo.

¿Qué es lo que ha motivado esta súbita corrección? Aparentemente, el temor al resurgimiento de la inflación. El Gráfico 1 presenta la evolución de la inflación anualizada en los Estados Unidos. Observamos que de una inflación prácticamente nula registrada en el 2015, hemos pasado a un nivel superior al 2% en el 2017 y con una clara tendencia creciente. La inflación es un resultado del sobrecalentamiento de la economía americana que se manifiesta en los bajos niveles de desempleo (el más bajo de los últimos 17 años).

El impacto inmediato de la reforma fiscal de Trump será la elevación del déficit fiscal de los EUA como consecuencia de la reducción de ingresos fiscales provenientes del recorte de impuestos implícitos en la reforma. El mayor déficit se traducirá en un incremento de la deuda pública americana. La expectativa de una mayor deuda ha llevado a un incremento de los rendimientos de los bonos del tesoro americano (ver Gráfico 2) que ha pasado de 2% en septiembre de 2017 a 2,9% en la primera semana de febrero de este año. El mercado de bonos está anticipando un mayor endeudamiento del gobierno para pagar los recortes de impuestos. Para conseguir dinero prestado, el gobierno vende bonos del tesoro, y cada vez tiene que pagar mayores tasas de interés.

El crecimiento firme de la economía norteamericana y la inflación misteriosamente baja fueron excelentes para las bolsas porque mantuvieron altos los beneficios de las empresas y permitieron que la reserva federal elevara las tasas a un ritmo muy gradual. Sin embargo, las preocupaciones sobre la inflación podrían obligar a la Fed a enfriar la economía, aumentando las tasas de interés de manera más agresiva de lo que los inversionistas habían estado esperando. Si el nuevo presidente de la Fed, Jerome Powell, se mueve demasiado rápido, se sacudirá aún más un mercado de valores que ha florecido adicto a tasas extremadamente bajas. Esta preocupación es la que ha motivado la caída del índice de Dow Jones de más de 1.800 puntos (10%) en dos días (ver Gráfico 3).

Es demasiado pronto para decir si los recortes de impuestos realmente han sobrecalentado la economía y por lo tanto la corrección del índice Dow Jones podría continuar. Lo más probable es que el mercado haya reaccionado exageradamente ante los primeros indicios de inflación. En este caso, el mercado puede estar experimentando una corrección técnica saludable y temporal antes de pasar a nuevos máximos históricos.

Independientemente de la corrección técnica sufrida por el índice Dow Jones, lo cierto es que la reducción del impuesto a la renta de empresas del 31% actual al 21% es muy importante. Este recorte de impuestos sin duda aumenta la competitividad global de los productos estadounidenses, ya que los costos para las empresas se reducirán. Además, hace que Estados Unidos sea un destino más atractivo para invertir para las empresas de todo el mundo.

Una drástica reducción de la tasa de impuestos por parte de la economía líder mundial a un nivel inferior a las principales potencias económicas, entre ellas Alemania, Francia, China, España e Italia, probablemente desencadenará reacciones de estos y otros países. De hecho, ya está comenzando una carrera de reducción de los impuestos a las empresas. El gobierno del Reino Unido ha expresado la intención de reducir la tasa corporativa del 20% al 17% o incluso menor, en el próximo presupuesto.

Algunos países desarrollados y en desarrollo también han comenzado su reforma tributaria, incluyendo Francia y los Países Bajos. Una guerra fiscal por la tasa de impuestos a las empresas perjudicará a los países en desarrollo, especialmente a aquellos con una base tributaria estrecha. El recorte de impuestos a las empresas en Estados Unidos desencadenará una guerra fiscal por la reducción de impuestos. Esta guerra fiscal es una preocupación que  debe obligar a los países en desarrollo a revisar sus políticas tributarias.

Estados Unidos es la economía más grande del mundo y también el mayor país de inversión extranjera directa (IED), por lo tanto, la reforma tributaria de los Estados Unidos afectará definitivamente a las futuras estrategias de inversión y políticas de las multinacionales estadounidenses. La nueva tasa de impuestos y el cambio de sistema tributario de tributación “mundial” a tributación “territorial” se reforzarán mutuamente y reducirán significativamente los incentivos de las multinacionales para invertir en el extranjero.

La reforma probablemente atraerá al capital estadounidense estacionado en el extranjero de regreso a los Estados Unidos. La salida de capital de los países en desarrollo se acelerará cuando se lleve a cabo la repatriación de los ingresos por parte de las empresas americanas. Se prevé que la inversión extranjera directa de los Estados Unidos en los países en desarrollo se reduzca debido a estos desincentivos para invertir en el extranjero. Además, como muchos países en desarrollo tienen tasas impositivas más altas que el 21% fijado en la reforma fiscal norteamericana, las grandes corporaciones preferirán invertir en los Estados Unidos, antes que en estos países, para beneficiarse de todos los incentivos fiscales.

Es lamentable que mientras el Ejecutivo y el Legislativo se encuentran enfrentados por la solución del conflicto originado por las empresas constructoras vinculadas a los casos de corrupción, la impostergable reforma tributaria duerma el sueño de los justos.

 

Jorge Baca Campodónico

Economista Principal de MAXIMIXE

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