Jorge Baca Campodónico
Predice

La Ficción de las Exportaciones y la Recaudación Tributaria

En los últimos meses las autoridades han venido resaltando las elevadas tasas de crecimiento del PBI, las exportaciones y la recaudación.   El mensaje que se transmite es que la recuperación está en marcha y que seremos el país que más crecerá en la región en el 2021. En lo que respecta a la recaudación tributaria, se nos dice que el gobierno ha logrado en tan solo dos semanas, lo que gobiernos pasados no habían logrado en años de gestión. En esta entrega analizamos que hay detrás de las cifras de nuestras exportaciones y de la recaudación tributaria.

Empecemos por las exportaciones. Las cifras se divulgan en dólares americanos, sin mencionar los volúmenes. Debido a que los precios de los minerales han experimentado fuertes incrementos, es natural que el valor de las exportaciones aumente proporcionalmente. Por ejemplo, la cotización del cobre ha registrado un incremento de más del 48% en los últimos 12 meses. Estos mayores precios significan mayores ingresos a las empresas mineras que pagarán mayores impuestos al estado, pero las estadísticas nos muestran que  no se han traducido en mejores niveles de empleo formal. Por el contrario, el nivel de empleo continúa deprimido. Para saber cuál es el impacto de las exportaciones en el empleo es necesario saber el volumen de nuestras exportaciones y no solamente su valor en dólares.

¿Podemos conocer la evolución del volumen de nuestras exportaciones? Si podemos. El BCRP además de publicar el valor de las exportaciones en US$ también publica el índice de precios de nuestras exportaciones. Si dividimos el valor en US$ de nuestras exportaciones por el índice de precios obtenemos un índice de volumen de estas. En el Gráfico 1 presentamos este índice para los tres últimos años 2019 – 2021. Para eliminar estacionalidades utilizamos el índice de volumen acumulado de los últimos 12 meses.

Observamos que el volumen de nuestras exportaciones de bienes aún se encuentra muy por debajo de los niveles alcanzados en el 2019 previos a la pandemia. La falta de inversión en nuevos proyectos o ampliación de los existentes viene limitando nuestra oferta exportable y la incertidumbre creada por el nuevo gobierno no es propicia para el desarrollo de nuevos proyectos y, por lo tanto, para  la generación de nuevos puestos de trabajo formal. El país esta dejando pasar la oportunidad que significa el boom de los precios de los minerales.

Si la situación de las exportaciones de bienes es bastante precaria, la situación de las exportaciones de servicios (turismo) es peor aún. Los efectos de la pandemia han reducido dramáticamente el flujo de turistas a nuestro país y con ello el flujo de divisas y la generación de empleo. El número de turistas que llegan del exterior se ha reducido en un 80% respecto a los niveles de 2019. La amenaza de una tercera ola y el lento avance en el proceso de vacunación augura una lenta recuperación de las exportaciones de servicios en lo que resta del año. Podemos concluir entonces, que la situación de nuestras exportaciones de bienes y servicios no es color de rosa como la pintan nuestras autoridades.

En lo que respecta a la recaudación tributaria, la situación es similar. El crecimiento de la recaudación en soles corrientes viene batiendo récords históricos, pero se trata de un aumento es artificial debido, en su mayor parte, a la devaluación y el incremento de precios de los minerales. Un ejemplo claro es el caso de los combustibles. El precio internacional del petróleo ha aumentado en los últimos 12 meses más de 78%. Si a este incremento le sumamos la devaluación de la moneda de más de 13%, el resultado es un crecimiento en soles de alrededor del 100%. Sobre este precio se calcula el IGV a pagar. Lo mismo ocurre con la mayoría de los productos importados como el maíz, el aceite de soya, el trigo, etc. Estos incrementos de precios explican en gran medida el aumento de la recaudación del IGV. Como en el caso de las exportaciones, el aumento de la recaudación se debe principalmente, a incrementos de  precios y, en menor medida, al  el crecimiento real de la economía, especialmente si lo comparamos con los niveles previos a la pandemia (2019).

En el caso del impuesto a la renta sucede un efecto similar. Las altas cotizaciones de los precios de los minerales y la devaluación de la moneda motivan que los ingresos en soles de las empresas exportadoras se incrementen y por tanto se genere mayor impuesto a la renta a pagar. Si midiéramos los ingresos tributarios en dólares veríamos que los niveles de la recaudación se encuentran en niveles por debajo de los del 2019 (ver Gráfico 2).

También se argumenta que el incremento de la recaudación se debe al pago de la deuda tributaria de grandes empresas como Buenaventura y otras. Sin embargo, una vez más, esto es una quimera.  Los pagos realizados por las mineras son pagos contingentes. Es decir aún están en litigio y solo serán realizados si la deuda acotada por la SUNAT procede. De no ser así, como ha sido el caso de otras deudas en las que el Tribunal Constitucional ha dado la razón al contribuyente, la SUNAT tendrá que reintegrar los montos prepagados.

El aumento de la recaudación está aumentando los ingresos fiscales en términos nominales, pero eso no significa que la economía esté aumentando el número de puestos de trabajo formales. Es apenas un efecto precios generado por la devaluación y el incremento de los precios internacionales. El ministro Francke piensa que ahora que tiene más recursos fiscales podrá aumentar el gasto público otorgando Bonos universales o aumentando el sueldo mínimo. Craso error. Lo que se necesita es inversión privada, o aumento de la productividad. El gobierno no da buenas señales en estos frentes. Piensa que con mayor presencia del estado en la economía resolverá el problema del empleo. Sin inversión privada o mayor productividad no habrá generación de riqueza ni nuevos puestos de trabajo formales. Ante el aumento de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, la respuesta del gobierno viene por el camino errado. Por un lado continuará otorgando Bonos universales y por otro aumentará el salario mínimo contribuyendo a una mayor inflación. En este escenario el aumento de la tasa de referencia del BCRP tendrá poco efecto en controlar la inflación. En segundo lugar, el gobierno ha anunciado su intención de fijar los precios de productos esenciales o controlar sus aumentos, castigando a los empresarios, lo que acabará desincentivando la producción, provocando más subidas de precios o desabastecimiento. En tercer lugar, coloca controles al tipo de cambio, lo que produce el cierre de empresas, que provoca escasez de oferta y, por tanto, nuevamente precios más altos. En cuarto lugar, aumenta los impuestos sobre las rentas más altas y las grandes empresas, lo que provoca una mayor fuga de capitales. Y todo esto se dará en un ambiente político cada día más caldeado, en que el Congreso luchará por su supervivencia mientras que el ejecutivo insistirá en la Asamblea Constituyente. Estamos avisados.

 

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