Jorge Baca Campodónico
Predice

Los errores estratégicos se pagan: el caso de la electricidad

Las modificaciones al Fondo de Compensación Social Eléctrica (FOSE) anunciados recientemente generarán aumentos significativos de las tarifas eléctricas, excepto en los hogares con muy bajo consumo de electricidad. El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), anunció que las tarifas eléctricas en noviembre registrarán su décima alza en lo que va del año en el Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).

La nueva medida surtirá efecto solo para quienes consuman más de 30 kWh. Los hogares que consuman entre 31 y 140 kWh sufrirán un aumento del 4,52% (10,87% en lo que va del año) en sus recibos de luz, mientras los hogares con consumos superior a 140 kWh soportarán un incremento que llega hasta el 6,45% (13,57% en lo que va del año).

Según Global Petrol Prices, en el mes de marzo de este año (ver Tabla 1), en el Perú, los precios promedio de electricidad, tanto para los hogares como para los negocios, se ubicaron entre los mas altos de la región, inclusive por encima de países como los EUA, China, y la India.

De haber tenido una de las tarifas más bajas de la región en los 90, hemos pasado a tener una de las más caras. El aumento de las tarifas eléctricas no es solamente un efecto mundial del aumento de los precios del petróleo y de la inflación.  Si fuera ese el caso, aun tendríamos precios más bajos con relación a otros países de la región. Con tarifas eléctricas más caras que nuestros vecinos perdemos competitividad y atraeremos menos inversiones.  ¿A qué se debe esta situación?

El modelo de crecimiento económico de los 90 estuvo basado en la apertura económica y el crecimiento de nuestras exportaciones, para ello era necesario ser competitivos, tener estabilidad jurídica (reglas de juego claras) y económica (cuentas fiscales ordenadas e inflación bajo control).  Uno de los pilares de este modelo fue tener un precio de la electricidad competitivo, gracias a que nuestra matriz energética estaba basada en la generación hidráulica de electricidad.

En el Gráfico 1, se presenta la evolución de las participaciones de las diferentes fuentes de producción de la energía eléctrica en nuestro país. Observamos que durante los años 90 la participación de las hidroeléctricas en la producción eléctrica estuvo por encima del 75% de la producción total, llegando a un pico de 85% en el 2001. A partir de ese año, las generadoras térmicas (mayormente gas natural) comenzaron a desplazar la participación de las hidroeléctricas. La moratoria de construcción de hidroeléctricas por 10 años, decretada en el año 2000 para permitir el uso del gas de Camisea en la generación eléctrica, alteró significativamente la matriz energética del Perú. En el año 2016, la participación de las hidroeléctricas llegó a representar menos del 50% de la producción total.

La caducidad de la moratoria de hidroeléctricas y las subastas para concesiones de energía renovable, especialmente pequeñas y medianas hidroeléctricas, han permitido la recuperación de la participación de las fuentes hidroeléctricas en la matriz energética a partir de 2017. El anuncio de la masificación del uso del gas natural, sumada a la suspensión de nuevas subastas de energía renovable, va a impedir que la participación de la energía limpia (hidroeléctricas, eólica, solar y otras renovables) vuelva a superar el 80% registrado en el 2001 y que no se cumplan los compromisos asumidos en el acuerdo de Paris de limitar la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

El gas natural, contrario a lo que se nos ha hecho creer, no es una fuente renovable de energía limpia sino, por el contrario, es una fuente importante de emisión de GEI. No cumpliremos nuestro compromiso, como país, de reducir los GEI en un 30% para el 2030 si masificamos el uso del gas natural, con el agravante de que aumentará nuestra dependencia de fuentes de energía no renovables.

¿Cómo impacta la matriz energética en los precios de la electricidad? Las fuentes de energía renovables, si bien tienen un costo fijo inicial elevado, su costo marginal de producción es mínimo. Todo lo contario sucede con las generadoras basadas en energía no renovable como es el caso del gas natural o diésel. Mientras que el costo marginal de las energías renovables no se ve afectado por los vaivenes del mercado internacional, las de fuente no renovable si lo son. El hecho de que el Perú tenga gas natural, no nos protege frente a alzas en los precios internacionales.

En el Gráfico 2 se presenta la evolución de los precios de las tarifas eléctricas en centavos de US$ dólar para el periodo 1998 – 2022. Observamos que, conforme el país ha ido aumentando su dependencia energética de fuentes no renovables, los precios de las tarifas eléctricas han ido en aumento al ritmo de los precios internacionales. En el 2020, se observa una caída, producto de la disminución de los precios del petróleo consecuencia de la pandemia. Los aumentos se han dado tanto en los precios del mercado regulado (pequeñas y medianas empresas y consumo residencial y alumbrado público) como en los del mercado libre (grandes empresas).

Los errores estratégicos de declarar la moratoria de construcción de nuevas hidroeléctricas y luego la decisión de masificar el uso del gas natural lo estamos pagando con mayores precios de las tarifas eléctricas. Hemos pasado de ser un país competitivo en materia energética en los noventa a un país que tiene la más alta tarifa de la región, después de Brasil. Al igual que con Petroperú, errores del pasado nos están pasando la factura en el presente.

En lugar de masificar el uso del gas natural deberíamos masificar la electrificación del país, pero con una matriz energética de fuentes de energía limpias y renovables. De nada sirve reemplazar los automóviles y medios de transporte que utilizan combustibles fósiles por automóviles y medios de transporte eléctricos, si la electricidad es generada con fuentes no renovables. Lo peor es que esta situación permanecerá por muchos años ya que la inversión en nuevas generadoras ha caído significativamente (ver Gráfico 3). El gran boom de inversión energética se dio entre el 2011 y el 2017, mayormente en generadoras térmicas.

La incertidumbre política y la falta de inversion privada hará que la situación continúe y las tarifas eléctricas permanezcan por encima del promedio de los precios de la región. Es evidente que la falta de visión estratégica desde el gobierno de Toledo nos continuará pasando la factura por muchos años.