Jorge Chávez Álvarez
Estrategia para la competitividad

PLAN “IMPULSO PERÚ” NO REACTIVARÁ LA ECONOMÍA

Metas ilusorias de reactivación contiene el Plan “Impulso Perú” lanzado con bombos y platillos por el ministro de economía, Kurt Burneo; inalcanzables metas que se afianzan en más subsidios, más repartición de dinero vía bonos, más gasto corriente y presupuesto para inversión pública. Se persiste en el mismo enfoque de Pedro Francke: más gasto público, más déficit fiscal y más endeudamiento público son la varita mágica para reactivar.  Sin embargo, a pesar del dispendio, la economía se ha venido enfriando porque tanto la inversión minera como la no minera se han estancado.

Con este nuevo plan, no tan nuevo en ideas, se postula que la economía crezca 3,1% en 2022 y 3,4% en 2023, metiendo alrededor de S/ 10.500 millones de soles adicionales al asador populista encendido desde el 28 de julio de 2021 y que sigue más humeante que nunca, ahora, en un contexto de inusitada precariedad de la calidad de la administración pública y de creciente riesgo de recesión mundial. MAXIMIXE proyecta un crecimiento del PBI de 2,5% en 2022 y de 2,3% en 2023, considerando un impacto de 3 décimos por el efecto de este plan en el consumo que tendría un mayor dinero en los bolsillos de la gente. Si se precipitara en octubre una crisis inmobiliaria en China o en los meses siguientes en Estados Unidos[1], el escenario sería más tétrico: 1,9% de crecimiento del PBI en 2022 y 0% en 2023.

A pesar de que la etapa más dura de la pandemia ya pasó, se persiste en un enfoque asistencialista orientado a regalar plata a la población y a aplicar exoneraciones tributarias o subsidios para tratar de abaratar infructuosamente los precios de los bienes y servicios de la canasta básica de consumo. Señores del gobierno: cuando exoneran el IGV a los restaurantes, los precios no bajan, sea porque la mayor parte de los restauranteros son informales o, simplemente, porque cada restaurante tiene una clientela cautiva sustantiva, como para mantener sus precios al público. Lo mismo pasó con la reducción del ISC a los combustibles, que no bajaron.

Si bien este plan de impulso tardío a Pedro Castillo también aspira a elevar la confianza empresarial y la inversión privada con medidas de “flexibilización”, éstas son impotentes para remediar la ineptitud reinante en cada ministerio y organismo público que actúa como contraparte de los empresarios que desean invertir limpiamente, sin riesgos de condicionamientos discrecionales sujetos al pago de coimas.

Lamentablemente, un gobierno sin la más mínima credibilidad, que zigzaguea como borracho en la vía pública de la política laboral y tributaria, y que es incapaz hasta de comprar urea o emitir pasaportes y DNIs, nunca podrá generar condiciones para una reactivación económica sostenible. Así reparta S/ 100.000 millones con ventilador.

Sean S/ 10.500 o S/ 100.000, esos fondos le rendirían mucho más al Estado siendo ahorrados, para así restituir la fortaleza fiscal menguada durante la pandemia. Canalizar más recursos para inversión pública no hace que ésta se agilice. Buscar que generar empleos temporales cuando ya pasó el momento de la emergencia pandémica no tiene sentido cuando ya es tiempo de generar empleos permanentes. Ello implica movilizar la inversión privada a partir de un shock de credibilidad que tendría que provenir de un cambio de gobierno con un gabinete ministerial dispuesto a emprender una profunda Reforma del Estado, una limpieza profunda de la planilla estatal y la instauración de una carrera pública meritocrática.

Basta de seguir vendiendo humo. Pretender que la economía crezca aumentando ficticiamente la demanda agregada a través del gasto público, sin generar más inflación, por el sólo hecho de que hay “capacidad instalada disponible”, es como pretender que un hijo se convierta en un gran maestro de escuela graduándose con una tesis plagiada. Tarde o temprano la verdad sale a la luz, el endeudamiento estructural del Estado trepa al techo y la calificación de riesgo país se viene al suelo.

 

 


[1] Las condiciones para un estallido de la burbuja inmobiliaria en China son cada vez más inminentes.  https://www.americaeconomia.com/economia-y-negocios-infraestructura-banca/entendiendo-lo-que-viene-con-la-crisis-de-evergrande.

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