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Pensiones: La Reforma que el Perú Espera

14 de enero de 2026
Pensiones: La Reforma que el Perú Espera

MAXIMIXE publica propuesta integral para reconstruir la legitimidad del sistema de pensiones / Crisis de confianza compromete el futuro del ahorro previsional / La Ley 32123 mantiene asimetrías clave / Gobernanza tripartita como camino de sostenibilidad social

Lo invitamos a acceder a la publicación completa y descargarla aquí: White Paper de MAXIMIXE

La crisis previsional en el Perú ha dejado de ser un problema técnico para convertirse en un riesgo social estructural. A pesar de las reformas recientes, la desconfianza ciudadana continúa minando la densidad contributiva y debilitando la sostenibilidad del sistema. La Ley 32123 —presentada como un hito de modernización— no ha logrado corregir las asimetrías fundamentales que afectan a trabajadores, retirados y futuros aportantes.

Ante este escenario, MAXIMIXE Consultoría Integral presentó la publicación “Pautas para refundar el sistema de pensiones peruano”, un documento que plantea una hoja de ruta completa para reconstruir la confianza, reformar incentivos y establecer un marco de gobernanza previsional moderno y transparente.

“La sostenibilidad de un sistema de pensiones depende de su credibilidad institucional; los afiliados deben percibir que sus aportes están resguardados, gestionados con eficiencia y orientados a resultados previsibles. Cuando esa confianza se deteriora, disminuye la disposición a aportar, se debilita la densidad contributiva y el equilibrio actuarial del sistema se vuelve insostenible.”

Jorge Chávez Álvarez, CEO de MAXIMIXE y autor del white paper

Fragmentación, desconfianza y resultados insuficientes

El documento identifica una doble crisis: menos del 30% de la población económicamente activa aporta a un régimen contributivo y las tasas de reemplazo proyectadas siguen muy por debajo de los estándares regionales. A ello se suman debilidades institucionales, percepciones de opacidad y conflictos de interés que erosionan la credibilidad del sistema. Los datos recientes confirman esta tendencia: en varios años, los fondos privados registraron rentabilidades negativas mientras las utilidades de las administradoras se mantuvieron elevadas y crecientes. Para el afiliado, el problema no es sólo la volatilidad de los mercados, sino la persistente sensación de desprotección.

“Mientras los afiliados asumen plenamente el riesgo de mercado, las administradoras aseguran ingresos estables gracias a comisiones cobradas sobre el saldo, independientemente del desempeño de los fondos. En síntesis, el 100% del riesgo financiero recae en el afiliado, mientras que las AFP preservan utilidades estables y sin exposición efectiva a pérdidas.” 

Jorge Chávez Álvarez, CEO de MAXIMIXE y autor del white paper

Desde esta perspectiva, el análisis de MAXIMIXE concluye que la Ley 32123 reproduce, más que corrige, la arquitectura que ha llevado al sistema a su actual fragilidad. El marco aprobado mantiene incentivos que privilegian ingresos estables para las administradoras incluso en años de pérdidas para los afiliados; no resuelve la concentración del mercado ni los conflictos de interés derivados de la integración vertical de los conglomerados financieros; y no introduce mecanismos efectivos que vinculen el desempeño de los gestores con los resultados netos que recibe el trabajador.

Aunque la ley incorpora nuevos pilares y propone ampliar la cobertura, lo hace sin modificar los incentivos fundamentales que explican la baja densidad contributiva y el retiro masivo de fondos: un sistema donde los riesgos recaen casi por completo sobre el afiliado, donde la transparencia es insuficiente y donde las reglas pueden cambiar abruptamente por presiones políticas. La ausencia de lineamientos claros sobre liquidez, la inestabilidad regulatoria y la falta de una gobernanza imparcial completan un cuadro que desalienta el ahorro previsional y profundiza la desconfianza ciudadana.

Hacia una refundación previsional con propósito

El white paper propone una reingeniería integral del sistema previsional, articulada sobre una premisa central: sin legitimidad social no existe sostenibilidad previsional. La reconstrucción del sistema exige superar la lógica de parches normativos y transitar hacia un modelo con propósito, capaz de alinear libertad individual, solidaridad intergeneracional y disciplina institucional. En esa línea, MAXIMIXE plantea una arquitectura basada en tres ejes estructurales que buscan resolver de raíz las fallas de confianza, los incentivos distorsionados y la débil capacidad regulatoria que hoy caracterizan al sistema.

“Refundar el sistema previsional implica construir un modelo de gobernanza creíble y confiable. La vejez digna no es un bien ordinario, sino un arreglo social intertemporal cuyo producto real es seguridad económica futura. La gobernanza surge como mecanismo para coordinar actores públicos y privados cuando ni el mercado ni el Estado logran hacerlo eficazmente.”

— Jorge Chávez Álvarez, CEO de MAXIMIXE

1. Un piso mínimo universal y obligatorio para erradicar la indigencia en la vejez

El primer eje establece un pilar básico universal, financiado con aportes obligatorios y contribuciones fiscales focalizadas, que asegure una pensión mínima vitalicia ajustada automáticamente a la esperanza de vida. Este “piso de dignidad” permitiría eliminar la indigencia en la vejez y construir un punto de partida común para todos los trabajadores, independientemente de su historial laboral, formalidad o volatilidad de ingresos.

2. Libertad real de elección con barandas institucionales

Por encima del piso básico, el sistema propone un conjunto de mecanismos que permitan ejercer la libertad previsional de manera informada y segura. El afiliado podría elegir entre distintas opciones de ahorro previsional complementario —privadas o sociales— dentro de un esquema de comisiones alineado al desempeño real, con salvaguardas como marcas de agua, evaluaciones plurianuales y devolución de comisiones cobradas sin mérito. La libertad, en este marco, deja de ser una carga individual y se convierte en un instrumento protegido por reglas claras.

3. Nueva arquitectura institucional y competencia en dos carriles

El tercer eje plantea la creación de un Pacto Social Tripartito entre Estado, trabajadores y sociedad civil, encargado de definir reglas, estándares, límites a los conflictos de interés y metas de cobertura y sostenibilidad. Bajo esta gobernanza, dos tipos de gestoras competirían en igualdad de condiciones:

  • Gestoras Sociales Independientes (GSI): entidades sin fines de lucro —como cooperativas, mutuales o asociaciones— cuyo mandato se centra en maximizar el beneficio neto del afiliado.
  • Gestoras Privadas Independientes (GPI): herederas del sistema AFP pero libres de vínculos con conglomerados financieros, para evitar conflictos de interés y asegurar una competencia genuina.

Ambos carriles operarían bajo reglas comunes de transparencia radical, supervisión técnica robusta y rendición de cuentas permanente, creando un ecosistema competitivo que reoriente el ahorro previsional hacia mejores resultados netos para los trabajadores.

“Gobernanza es el puente entre mercado, Estado y futuro.”

— Jorge Chávez Álvarez, CEO de MAXIMIXE

Una reforma urgente y de largo alcance

La publicación subraya que el Perú necesita una reforma previsional que deje atrás los paliativos, los incentivos contradictorios y las respuestas pendulares que han marcado las últimas décadas. La refundación del sistema exige una visión de largo plazo capaz de combinar legitimidad social, transparencia institucional, supervisión técnica y libertad de elección con barandas efectivas. No se trata únicamente de mejorar las pensiones futuras, sino de reconstruir la confianza ciudadana y asegurar un sistema sostenible para las próximas generaciones.

Una arquitectura previsional basada en reglas claras, competencia auténtica y gobernanza tripartita fortalecería la estabilidad fiscal, reduciría la presión sobre programas asistenciales y contribuiría a la cohesión social en un país que envejece rápidamente. La propuesta planteada por MAXIMIXE busca precisamente eso: un marco integral que convierta el ahorro previsional en un compromiso social compartido y que otorgue a cada trabajador la tranquilidad de saber que su esfuerzo de hoy se traducirá en seguridad económica mañana.

“Refundar el sistema previsional implic consturir un modelo de gobernanza creíble y confiable. La vejez digna no es un bien ordinario, sino un arreglo social intertemporal cuyo producto real es seguridad económica futura.”

 — Jorge Chávez Álvarez, CEO de MAXIMIXE