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De la ‘Furia Épica’ a la Gran Recesión: impacto en la economía mundial de la actual crisis geopolítica 

5 de marzo de 2026
De la ‘Furia Épica’ a la Gran Recesión: impacto en la economía mundial de la actual crisis geopolítica 

​La economía global ha entrado en una fase de «pánico contenido» tras el inicio de la guerra de EE.UU/Israel contra Irán (denominada por Trump “Epic Fury”) el pasado 28 de febrero. Lo que comenzó como un ataque de precisión, al estilo caraqueño, contra infraestructuras nucleares y militares iraníes, rápidamente se ha tornado en un reguero de pólvora. Mientras Trump esparcía su furia hacia Irak (base de Jurf al-Nasr, bastión del grupo proiraní Hezbolá) y a objetivos marítimos, Netanyahu la expandía hacia el Líbano, contra más de setenta objetivos del grupo islámico. En respuesta, Teherán lanzó una oleada de drones y misiles contra Israel y objetivos estratégicos en Kuwait, Bahréin, Arabia Saudita y Emiratos Árabes, además de atacar petroleros y buques comerciales en el Golfo de Omán y en el Estrecho de Ormuz. Tremendo reguero de pólvora ha inmovilizado el tránsito del petróleo y la provisión de gas, tambaleando a los mercados financieros y añadiendo más sombra a la insostenibilidad fiscal y las perspectivas inflacionarias de EE.UU.

1. Déficit Fiscal de EE.UU. se Dispara

​Si la proyección oficial de la CBO situaba el déficit de EE.UU. en US$ 1.85 billones (5.8% del PBI) para 2026, esta guerra ya dinamitó esa base. El rastreador en vivo iran-cost-ticker.com estima que el gasto operativo ya superó los US$ 2,3 miles de millones en solo cuatro días. Este solo indicador mantiene a los mercados en vilo ante la creciente probabilidad de una mayor escalada y un conflicto prolongado.

Se trata de un descarrilamiento fiscal que podría multiplicarse semana a semana, por lo que se espera que el Pentágono pronto solicite un «Suplemento de Emergencia» que podría añadir entre US$ 100,000 y US$ 150,000 millones al presupuesto 2026.

​Con una deuda pública acercándose al 101% del PBI, la subida de tasas de interés será inminente para poder combatir la inflación bélica, lo que encarecerá el servicio de la deuda empujando el déficit real hacia los US$ 2.1 billones.

2. Atascamiento del Estrecho de Ormuz y Shock de Oferta Petrolera

​El termómetro económico del conflicto bélico ha pasado rápidamente del frente de batalla en tierra al Estrecho de Ormuz, chek point energético crítico para el sistema petrolero mundial. La suspensión del tránsito dispuesto por Irán ha generado un shock de oferta inmediato. Aproximadamente entre 20 y 21 millones de barriles diarios de petróleo y condensados transitan por ahí: 20% del consumo global y más del 30% del comercio marítimo internacional de petróleo. 

En términos operativos, este estrecho funciona como válvula logística clave de exportación de los países del Golfo Pérsico —Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar— hacia los mercados de Asia, Europa y, en menor medida, EE.UU. Ante ello, el mercado petrolero reacciona como si una fracción relevante de la producción global hubiera sido retirada del mercado, elevando inmediatamente las cotizaciones del Brent y del WTI, ampliando los spreads entre crudos y aumentando el costo del transporte marítimo y los seguros.

El encarecimiento del crudo eleva los costos de los combustibles y derivados petroquímicos, afectando al transporte, la electricidad y la producción industrial. A ello se suma el impacto inflacionario, por ser el petróleo un insumo transversal de la economía global. La cereza en el pastel la pone el canal financiero, dado que los mercados ajustan expectativas de inflación y de política monetaria, elevando la volatilidad en el precio de los commodities, las divisas y las tasas de interés.

La interrupción en Ormuz puede interpretarse como un shock de oferta global que desplaza la curva de oferta agregada de corto plazo hacia la izquierda, generando simultáneamente presiones inflacionarias y desaceleración del crecimiento. Un fenómeno similar a los episodios históricos de shocks petroleros —como el embargo de la OPEP en 1973 o la revolución iraní de 1979— aunque en el contexto actual el impacto se amplifica por la alta integración logística del comercio energético y por la elevada dependencia asiática del crudo proveniente del Golfo.

El efecto económico final depende de la duración y credibilidad de la interrupción. Si el mercado percibe que el cierre del estrecho es transitorio, los inventarios estratégicos y las rutas alternativas (oleoductos hacia el Mar Rojo o el Golfo de Omán) pueden amortiguar parcialmente el impacto. Sin embargo, estas alternativas tienen capacidad limitada: menos de un tercio del flujo que normalmente atraviesa Ormuz puede desviarse por vías terrestres o marítimas alternativas. En consecuencia, incluso una interrupción parcial genera tensiones significativas en el mercado físico del petróleo.

3. Precios del Petróleo y Presión Inflacionaria

Tras la “furia épica”, la cotización Brent saltó de US$ 70 a US$ 82 por barril en cuestión de horas. Y Goldman Sachs ya ha adelantado que un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz, mayor a 20 días, gatillaría el precio del crudo a un territorio de US$ 150.

​Los bancos centrales, que apenas celebraban haber «vencido» la inflación post-pandemia, enfrentan ahora un nuevo shock de oferta. En EE.UU. la inflación proyectada del 2.6% está siendo revisada al alza. Si el petróleo se mantiene por encima de los US$ 100, el IPC podría volver a niveles del 4% al 5% para el verano de 2026. El aumento de US$ 0.10 diarios en el galón de gasolina ya está mermando la confianza del consumidor estadounidense.

4. Perspectivas de MAXIMIXE

​Trump ha demostrado que la operación “Furia Épica” conlleva un esfuerzo bélico enorme de gran poder destructivo, aunque dejando entrever su capacidad de golpear a EE.UU. como un boomerang económico contundente. El riesgo no es solo el gasto militar directo, sino la estanflación inducida: una economía que se frena por los costos energéticos mientras los precios suben, dejando a la Reserva Federal sin margen de maniobra. Si el Estrecho de Ormuz no se abre en los próximos diez días, el ‘aterrizaje suave’ de la economía mundial será sustituido por una turbulencia de larga duración. 

Para cuantificar estos riesgos, MAXIMIXE aplica un modelo de equilibrio general dinámico y estocástico (DSGE) de economía abierta con sector energético, calibrado con episodios históricos similares (crisis petrolera de 1973, revolución iraní de 1979, tensiones del Golfo de 2019), cuyos resultados se sintetizan en tres escenarios probabilísticos:

  • Escenario 1: Desescalada Rápida (25% de probabilidad) Este escenario supone que el Estrecho de Ormuz se reabre en menos de 5 días. El impacto en el crecimiento económico global sería limitado, con una reducción de 0.3 a 0.5 puntos porcentuales, llevando el crecimiento mundial de 2.9% (proyección base de MAXIMIXE) a 2.5%. El precio del petróleo se mantendría en el rango de US$ 85-95 por barril, la inflación permanecería controlada alrededor de 3%, y no se esperarían recesiones técnicas en las principales economías.
  • Escenario 2: Interrupción Moderada – Escenario Base (45% de probabilidad) Este es el escenario más probable según el modelo. Supone un cierre del Estrecho de Ormuz entre 5 y 15 días. El impacto en el PBI global sería de -0.5 a -0.8 puntos porcentuales, reduciendo el crecimiento mundial de 2.9% a 2.2%. El petróleo alcanzaría US$ 105-120 por barril, la inflación se situaría entre 3.5-4.2%, y existiría un riesgo moderado de estanflación en EE.UU. del 25%. El crecimiento sería lento pero positivo en la mayoría de las regiones.
  • Escenario 3: Crisis Prolongada (30% de probabilidad) Este escenario supone un cierre del Estrecho de Ormuz superior a 15 días. El impacto sería severo, con una caída del PBI global de 1.2 a 1.8 puntos porcentuales, llevando el crecimiento mundial de 2.9% a 1.4%. El petróleo se dispararía a US$ 135-155 por barril, la inflación superaría el 5%, y se producirían recesiones técnicas en la Zona Euro (-0.1%) y Japón (-0.5%). El riesgo de estanflación en EE.UU. aumentaría al 55%, con una probabilidad del 25% de crisis financiera global.

Si el Estrecho de Ormuz no se reabre en los próximos 10 días, la probabilidad de transitar del Escenario 2 al Escenario 3 aumenta significativamente, elevando la probabilidad de recesión en la OCDE del 28% al 54%.