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Puertos: la reforma pendiente Puertos:
la reforma pendiente

27 de julio de 2026
Puertos: la reforma pendiente

Por qué el Perú debe transformar su Sistema Portuario Nacional para convertirse en el principal destino de inversión logística del Pacífico Sur

Una oportunidad histórica

Durante las últimas tres décadas, el Perú ha protagonizado una de las transformaciones portuarias más importantes de América Latina. La modernización del Puerto del Callao, el desarrollo de terminales regionales mediante asociaciones público-privadas y, más recientemente, la entrada en operación del Puerto de Chancay han fortalecido la infraestructura logística nacional y ampliado la inserción del país en el comercio marítimo internacional. Estos avances posicionan al Perú entre los sistemas portuarios más modernos de la región. 

Sin embargo, interpretar que la transformación ha concluido sería un error estratégico. La siguiente etapa ya no dependerá principalmente de construir nuevos muelles o ampliar terminales, sino de desarrollar un sistema institucional capaz de sostener la competitividad durante las próximas décadas.

La experiencia internacional demuestra que los países líderes del comercio marítimo no alcanzaron esa posición únicamente por la calidad de su infraestructura. Lo lograron porque construyeron instituciones capaces de reducir la incertidumbre, coordinar a los actores públicos y privados, gestionar riesgos, incorporar innovación y ofrecer estabilidad regulatoria a inversiones cuyo horizonte supera, con frecuencia, los treinta años. La infraestructura fue la consecuencia; la fortaleza institucional fue la causa.

El comercio marítimo mundial atraviesa una profunda transformación. Hoy los países compiten por atraer el capital que financiará la siguiente generación de infraestructura, digitalización, automatización e innovación logística. En ese escenario, la calidad institucional pesa tanto como la profundidad de un canal de navegación, la productividad de un terminal o la eficiencia de una grúa.

Los fondos globales de infraestructura, inversionistas institucionales, bancos multilaterales y organismos financieros evalúan primero el entorno institucional donde desarrollarán sus inversiones. Antes de analizar un proyecto revisan la estabilidad regulatoria, la seguridad jurídica, la calidad de la gobernanza, la coordinación entre instituciones, la capacidad para gestionar riesgos y la previsibilidad de las decisiones públicas. En otras palabras, evalúan primero el sistema y después el proyecto.

Esta evaluación determina directamente el costo del capital. Sistemas institucionales sólidos reducen el riesgo percibido, disminuyen las primas exigidas por los inversionistas, fortalecen la bancabilidad de los proyectos y amplían el acceso al financiamiento de largo plazo. Por el contrario, instituciones fragmentadas elevan la incertidumbre, incrementan las tasas de descuento, reducen la rentabilidad esperada y disminuyen la competitividad frente a otros países. La competitividad portuaria, por tanto, no comienza cuando un buque atraca en un terminal. Comienza muchos años antes, cuando un inversionista internacional decide dónde asignará su capital durante las próximas décadas. Esa decisión depende, fundamentalmente, de la confianza que inspire el Sistema Portuario Nacional.

En infraestructura portuaria, el principal activo es la capacidad institucional para administrar el riesgo. Cuanto menor sea la incertidumbre regulatoria, técnica, operativa y territorial, menor será el costo del capital requerido para financiar nuevas inversiones. Esta relación constituye uno de los principios fundamentales de las finanzas de infraestructura y explica por qué los sistemas portuarios más competitivos del mundo concentran también los mayores flujos de inversión privada.

Un sistema institucional moderno reduce costos de transacción, mejora la coordinación entre entidades públicas, incrementa la predictibilidad regulatoria, acelera la maduración de los proyectos y fortalece la confianza de los financiadores. El resultado es un círculo virtuoso: menor riesgo, mayor bancabilidad, menor costo del capital, mayor inversión, mejor infraestructura, mayor productividad y una posición más sólida dentro de las cadenas globales de suministro.

En consecuencia, la siguiente generación de reformas portuarias debe entenderse como una política económica orientada a incrementar la competitividad nacional mediante el fortalecimiento institucional. Modernizar el Sistema Portuario Nacional no constituye únicamente una reforma administrativa; representa una estrategia para aumentar la inversión, mejorar la productividad, impulsar las exportaciones y consolidar al Perú como el principal hub logístico del Pacífico Sur.

La gran reforma pendiente

El Perú ejecutó con éxito una primera generación de reformas basada en concesiones, modernización de infraestructura y participación privada. Esa etapa permitió cerrar importantes brechas y posicionar al país como uno de los mercados portuarios más dinámicos de América Latina.

La siguiente generación de reformas debe perseguir un objetivo diferente: transformar el Sistema Portuario Nacional en una plataforma institucional integrada, inteligente y orientada a la gestión estratégica del riesgo, la innovación y la competitividad. 

El Sistema Portuario Nacional trasciende a la Autoridad Portuaria Nacional (APN). También lo conforman el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, OSITRAN, la Dirección General de Capitanías y Guardacostas, el Ministerio de Economía y Finanzas, ProInversión, SUNAT, los gobiernos regionales y las demás entidades vinculadas al comercio exterior. Todas cumplen funciones esenciales, pero aún operan con niveles de articulación inferiores a los observados en los sistemas portuarios líderes.

Los países que encabezan el comercio marítimo mundial han evolucionado hacia modelos institucionales donde las entidades comparten información, coordinan decisiones, gestionan riesgos de manera integrada y trabajan bajo objetivos nacionales comunes. Esa gobernanza sistémica reduce tiempos, disminuye costos, evita conflictos regulatorios y fortalece la confianza de los inversionistas.

El Perú necesita avanzar hacia ese modelo. No implica crear nuevas entidades ni modificar competencias legales, sino construir una arquitectura institucional que integre planificación, regulación, supervisión, inteligencia, innovación y gobernanza bajo una visión estratégica compartida.

En este contexto, la transformación del Sistema Portuario Nacional requiere una agenda de reformas estructurales concebida como política de Estado y proyectada hacia el año 2050. Su propósito es dotar al Perú de una institucionalidad capaz de competir por las inversiones que definirán el comercio marítimo durante las próximas décadas.

Dichas reformas deben responder a una lógica sistémica e integrada. La supervisión basada en riesgos fortalece la resiliencia institucional; la inteligencia portuaria transforma información en conocimiento estratégico; el licenciamiento basado en el ciclo de vida reduce la incertidumbre regulatoria; el catastro digital y la planificación espacial ordenan el desarrollo del dominio marítimo; la innovación convierte al sistema en un ecosistema permanente de transformación; y la gobernanza por corredores articula infraestructura, logística y desarrollo territorial bajo una visión común.

En conjunto, estas reformas conforman una arquitectura institucional orientada a un mismo objetivo: reducir el riesgo sistémico, fortalecer la bancabilidad de los proyectos, disminuir el costo del capital y convertir al Perú en el destino más competitivo para la inversión logística y portuaria del Pacífico Sur. Entre las reformas clave que se plantean en este articulo se cuentan las siguientes:

Sistema Nacional de Supervisión Portuaria Basada en Riesgos

La creciente complejidad del Sistema Portuario Nacional exige evolucionar desde un modelo de supervisión centrado en el cumplimiento normativo hacia un enfoque de gestión integral de riesgos. La supervisión tradicional, basada en inspecciones, control documental y fiscalización de obligaciones regulatorias, resulta insuficiente para un sistema donde convergen infraestructura crítica, cadenas logísticas globales, tecnologías digitales y múltiples instituciones públicas.

Se propone implementar un Sistema Nacional de Supervisión Portuaria Basada en Riesgos, orientado a identificar, evaluar, priorizar y monitorear permanentemente los riesgos que puedan afectar la continuidad operativa, la seguridad, la eficiencia y la competitividad del Sistema Portuario Nacional. La supervisión dejaría de concentrarse únicamente en detectar incumplimientos para anticipar los factores capaces de comprometer el desempeño del sistema.

El modelo incorporaría un Mapa Nacional de Riesgos del Sistema Portuario, elaborado de manera coordinada por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, la Autoridad Portuaria Nacional, OSITRAN, la Dirección General de Capitanías y Guardacostas y las demás entidades competentes. Este instrumento identificaría riesgos operacionales, regulatorios, ambientales, financieros, climáticos, tecnológicos, logísticos y de seguridad marítima, estableciendo niveles de probabilidad, impacto, tolerancia y mecanismos de alerta temprana para cada corredor portuario.

La supervisión basada en riesgos permitiría asignar los recursos públicos según el nivel de exposición de cada terminal, concesión o corredor logístico, priorizando acciones preventivas, auditorías técnicas e inspecciones donde el riesgo sistémico sea mayor. Al mismo tiempo, facilitaría la interoperabilidad entre las entidades responsables, armonizando criterios técnicos, compartiendo información crítica y fortaleciendo la capacidad institucional para responder de manera coordinada ante eventos que afecten la continuidad del sistema.

Desde la perspectiva económica, esta reforma reduce la incertidumbre regulatoria, fortalece la resiliencia institucional y mejora la capacidad del Estado para gestionar riesgos durante todo el ciclo de vida de la infraestructura. Ello incrementa la confianza de inversionistas y financiadores, mejora la bancabilidad de los proyectos, reduce el costo del capital y fortalece la competitividad del Sistema Portuario Nacional frente a otros destinos de inversión logística.

Sistema Nacional de Inteligencia y Excelencia Portuaria

La competitividad portuaria depende cada vez menos de la infraestructura física y cada vez más de la capacidad institucional para generar conocimiento, anticipar tendencias y mejorar continuamente el desempeño del sistema. Los países líderes del comercio marítimo han convertido la información en un activo estratégico para orientar políticas públicas, planificar inversiones y responder oportunamente a los cambios tecnológicos y geopolíticos que transforman las cadenas globales de suministro.

El Perú debe avanzar hacia un Sistema Nacional de Inteligencia y Excelencia Portuaria, concebido como una plataforma permanente para producir inteligencia estratégica, evaluar el desempeño del sistema y promover una cultura institucional de mejora continua. Su finalidad es transformar datos dispersos en información útil para la toma de decisiones, fortaleciendo la planificación de largo plazo y la competitividad del Sistema Portuario Nacional.

Este sistema incorporaría capacidades de vigilancia estratégica sobre la evolución del comercio marítimo internacional, nuevas rutas, automatización, inteligencia artificial, digitalización, descarbonización, combustibles alternativos, resiliencia climática, riesgos geopolíticos y transformación de las cadenas logísticas. La inteligencia generada permitiría anticipar oportunidades, reducir incertidumbre y orientar oportunamente las decisiones de inversión pública y privada.

Asimismo, establecería un sistema integral de evaluación basado en indicadores de conectividad marítima, productividad, confiabilidad operacional, tiempos logísticos, calidad del servicio, sostenibilidad, innovación, transformación digital, seguridad, eficiencia energética, resiliencia y experiencia del usuario. Más que medir resultados operativos, el objetivo será evaluar la competitividad integral del Sistema Portuario Nacional mediante estándares comparables con los principales referentes internacionales.

La excelencia dejaría de entenderse como un mecanismo de fiscalización para convertirse en una política pública orientada al aprendizaje institucional y a la mejora permanente. La combinación de inteligencia estratégica, medición objetiva del desempeño y evaluación continua fortalecerá la capacidad del Estado para diseñar mejores políticas, priorizar inversiones y adaptar el sistema a un entorno internacional en constante transformación. En el largo plazo, la capacidad para aprender y evolucionar más rápido que otros sistemas portuarios constituirá una de las principales ventajas competitivas del Perú.

Sistema Nacional de Licenciamiento Portuario Basado en el Ciclo de Vida de la Infraestructura

El desarrollo de infraestructura portuaria involucra procesos regulatorios complejos que suelen tramitarse de forma independiente entre múltiples entidades públicas, generando elevados costos de transacción, incertidumbre regulatoria y prolongados periodos de maduración de las inversiones. La competitividad portuaria exige sustituir este esquema fragmentado por un sistema integrado de licenciamiento que acompañe al proyecto durante todo su ciclo de vida.

Se propone implementar un Sistema Nacional de Licenciamiento Portuario Basado en el Ciclo de Vida de la Infraestructura, inspirado en la lógica de supervisión continua desarrollada por la regulación prudencial bancaria del Comité de Basilea. Al igual que una entidad financiera mantiene su licencia mientras conserva condiciones adecuadas de solvencia, gestión de riesgos y gobierno corporativo, un proyecto portuario debería preservar su autorización en la medida que mantenga estándares crecientes de desempeño técnico, operacional, ambiental, financiero y de seguridad.

El sistema integraría, bajo un procedimiento único y secuencial, la identificación de áreas con vocación portuaria, la evaluación de factibilidad técnica, económica, logística y ambiental, las autorizaciones para construcción, el inicio de operaciones, las ampliaciones, la incorporación de nuevas tecnologías y las renovaciones periódicas vinculadas al cumplimiento de estándares de productividad, sostenibilidad, resiliencia, transformación digital e innovación. La licencia dejaría de ser un acto administrativo estático para convertirse en un instrumento permanente de aseguramiento de la calidad institucional del proyecto.

La actuación coordinada del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, la Autoridad Portuaria Nacional, la Dirección General de Capitanías y Guardacostas, las autoridades ambientales y las demás entidades competentes se articularía mediante un expediente digital único, que permitiría registrar la trazabilidad completa de cada proyecto, el estado de las autorizaciones, las inversiones comprometidas, el desempeño operacional y los riesgos emergentes durante toda la vida útil de la infraestructura.

Desde la perspectiva económica, este modelo reduce significativamente la incertidumbre regulatoria, incrementa la previsibilidad de los cronogramas de inversión, disminuye los costos derivados de la fragmentación administrativa y fortalece la bancabilidad de los proyectos. Más que un sistema de permisos, constituye un mecanismo de gobernanza que mejora la calidad institucional del Sistema Portuario Nacional y contribuye directamente a reducir el costo del capital requerido para financiar infraestructura de largo plazo.

Sistema Nacional de Catastro Digital y Planificación Espacial de los Espacios Acuáticos

Uno de los principales factores que incrementan la incertidumbre durante las etapas iniciales de una inversión portuaria es la dispersión de la información física, jurídica, ambiental y funcional del dominio marítimo. Batimetría, canales de navegación, áreas de fondeo, concesiones, servidumbres, infraestructura submarina, ecosistemas sensibles, restricciones ambientales, riesgos geológicos, disponibilidad de terrenos y corredores logísticos permanecen distribuidos entre múltiples instituciones, obligando a cada inversionista a reconstruir la información necesaria para evaluar la viabilidad de un proyecto.

El Perú debe implementar un Sistema Nacional de Catastro Digital y Planificación Espacial de los Espacios Acuáticos, concebido como una plataforma nacional de inteligencia territorial que integre, bajo estándares de interoperabilidad, toda la información estratégica para la planificación, evaluación y gestión del desarrollo portuario. Más que un registro cartográfico, constituirá la infraestructura nacional de información geoespacial del Sistema Portuario Nacional.

La plataforma integrará información proveniente de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas, la Autoridad Portuaria Nacional, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, la Autoridad Nacional del Agua, la Superintendencia Nacional de Bienes Estatales, las autoridades ambientales, los gobiernos regionales y las demás entidades con competencias sobre el espacio costero-marítimo. Incorporará información batimétrica, oceanográfica, geotécnica, climática, ambiental y logística, así como corredores de navegación, zonas de maniobra, infraestructura existente, servidumbres, riesgos naturales, accesibilidad terrestre y áreas con potencial para el desarrollo portuario.

Su principal innovación consiste en incorporar un enfoque de Planificación Espacial Marina (Marine Spatial Planning), permitiendo ordenar estratégicamente el dominio marítimo mediante criterios de compatibilidad de usos, sostenibilidad ambiental, seguridad marítima y eficiencia logística. Ello facilitará la identificación de reservas territoriales para futuras expansiones portuarias, reducirá conflictos entre actividades económicas y fortalecerá la planificación integrada del litoral bajo una visión nacional de largo plazo.

Desde la perspectiva financiera, la disponibilidad de información territorial confiable reduce significativamente los costos de estructuración de proyectos, disminuye la incertidumbre durante las etapas de prefactibilidad, acelera la toma de decisiones de inversión y fortalece la bancabilidad de los proyectos. La inteligencia territorial deja de ser un insumo técnico para convertirse en un activo estratégico del Estado y en una ventaja competitiva para atraer inversión logística de largo plazo.

Sistema Nacional de Innovación Portuaria

La competitividad de los sistemas portuarios ya no depende exclusivamente de la infraestructura física ni de la eficiencia operacional de los terminales. La ventaja competitiva se construye sobre la capacidad institucional para innovar de forma permanente, incorporar conocimiento, desarrollar nuevas tecnologías y adaptar el sistema a la evolución del comercio marítimo mundial. Los puertos más competitivos han dejado de ser simples plataformas logísticas para convertirse en ecosistemas de innovación.

El Perú debe implementar un Sistema Nacional de Innovación Portuaria, concebido como un ecosistema nacional de innovación que articule al Estado, operadores portuarios, universidades, centros de investigación, empresas tecnológicas, startups e inversionistas para acelerar la transformación tecnológica, operacional, ambiental, regulatoria y organizacional del Sistema Portuario Nacional. La innovación debe consolidarse como una política pública permanente y no como iniciativas aisladas impulsadas por determinados operadores.

Este ecosistema promoverá el desarrollo y la adopción de soluciones en automatización portuaria, inteligencia artificial, analítica avanzada de datos, Internet de las Cosas (IoT), gemelos digitales (Digital Twins), blockchain, ciberseguridad, eficiencia energética, descarbonización, combustibles alternativos, economía circular, resiliencia climática y optimización de las cadenas logísticas. Asimismo, impulsará la creación de Port Labs, Living Labs y Regulatory Sandboxes, facilitando la experimentación, validación y escalamiento de nuevas tecnologías y modelos de negocio en condiciones controladas.

Complementariamente, el sistema fomentará programas de investigación aplicada, fondos competitivos para innovación, cooperación internacional y alianzas estratégicas con los principales puertos del mundo, promoviendo la transferencia de conocimiento y la formación de capacidades nacionales. La innovación abarcará también dimensiones regulatorias, financieras, institucionales y ambientales, reconociendo que la transformación tecnológica solo es sostenible cuando está respaldada por instituciones capaces de adaptarse al cambio.

Desde la perspectiva económica, esta reforma fortalece la productividad, acelera la modernización tecnológica, incrementa la resiliencia del sistema y mejora la competitividad internacional del país. Más que adoptar tecnologías desarrolladas por terceros, el Perú debe construir un Sistema Portuario Nacional capaz de aprender, experimentar e innovar continuamente, convirtiendo el conocimiento en una ventaja competitiva para atraer inversión logística de largo plazo.

Sistema Nacional de Gobernanza por Corredores Portuarios

La competencia en el comercio marítimo internacional actual se produce entre corredores logísticos capaces de integrar infraestructura portuaria, redes terrestres y ferroviarias, zonas económicas especiales, plataformas industriales, servicios logísticos y cadenas completas de suministro. En consecuencia, el desarrollo portuario debe evolucionar desde una visión centrada en terminales individuales hacia un modelo de gobernanza territorial basado en corredores económicos.

Se propone implementar un Sistema Nacional de Gobernanza por Corredores Portuarios, estructurado alrededor de los principales corredores logísticos del país -como Callao–Chancay, el corredor del sur y el corredor amazónico-integrando puertos, carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, plataformas logísticas, infraestructura energética, parques industriales y zonas económicas especiales bajo una estrategia nacional de desarrollo territorial. Cada corredor contará con mecanismos permanentes de gobernanza que articulen al Estado, operadores portuarios, inversionistas, empresas logísticas, exportadores, navieras, gobiernos regionales, academia y demás actores del comercio exterior.

La función de la gobernanza será coordinar inversiones, armonizar la planificación territorial, eliminar cuellos de botella, anticipar necesidades de infraestructura y promover la especialización funcional de los puertos según sus ventajas competitivas. Este enfoque permitirá desarrollar terminales complementarios para contenedores, graneles, minerales, hidrocarburos, carga rodada, cruceros, cabotaje y servicios logísticos especializados, evitando duplicidades de inversión y fortaleciendo la eficiencia del sistema en su conjunto.

El modelo estará soportado por una Plataforma Digital Nacional de Gobernanza, desarrollada preferentemente mediante esquemas de Asociación Público-Privada e integrada por un Port Community System (PCS) interoperable que conecte terminales portuarios, navieras, agencias marítimas, operadores logísticos, SUNAT, DICAPI, autoridades portuarias, transportistas, depósitos temporales, zonas económicas especiales y demás instituciones vinculadas al comercio exterior. Esta infraestructura digital permitirá compartir información única y estandarizada, reducir tiempos operativos, optimizar la programación logística, fortalecer la trazabilidad y mejorar la coordinación entre todos los actores del corredor.

La plataforma incorporará herramientas de analítica avanzada, inteligencia artificial, modelos predictivos y Digital Twins para anticipar congestiones, optimizar la utilización de la infraestructura, planificar inversiones futuras, gestionar riesgos operacionales y fortalecer la resiliencia frente a interrupciones logísticas o eventos climáticos extremos. La interoperabilidad de la información convertirá los datos en el principal instrumento para la gestión estratégica del sistema.

Desde la perspectiva económica, esta reforma transforma al Sistema Portuario Nacional en una red logística integrada, incrementando la confiabilidad, reduciendo costos de coordinación y fortaleciendo la competitividad territorial. En el comercio marítimo del siglo XXI, los corredores logísticos inteligentes constituyen el principal ámbito de competencia internacional, integrando puertos, infraestructura, servicios y plataformas digitales. La capacidad para gobernar, digitalizar y coordinar estos corredores será uno de los factores determinantes para consolidar al Perú como el principal hub logístico del Pacífico Sur.

Finalmente, podemos decir que, si el Perú asume esta agenda de reformas con una visión de Estado, no solo contará con puertos de primer nivel; contará con uno de los sistemas portuarios más competitivos y confiables del Pacífico, convirtiendo la logística en un verdadero motor de crecimiento económico, productividad y desarrollo sostenible.

Como afirmaba Lee Kuan Yew, arquitecto del desarrollo de Singapur: «Ninguna nación tiene derecho a esperar prosperidad sin disciplina e instituciones sólidas«. Que estas reformas sean el punto de partida para construir un Sistema Portuario Nacional de clase mundial.