Perú 2026–2027: señales de desaceleración
Perú 2026–2027:
señales de desaceleración
6 de septiembre de 2026

Las proyecciones de PREDICE anticipan menor crecimiento, mayor presión fiscal y un deterioro externo más pronunciado que el previsto por el MMM 2027–2031, con el Fenómeno El Niño severo como principal amplificador del riesgo.
La principal divergencia entre el escenario oficial y las estimaciones del modelo PREDICE aparece en 2027. Mientras el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2027–2031 proyecta que la economía peruana crecerá 3,4% tanto en 2026 como en 2027, PREDICE estima una expansión de 3,0% este año y de apenas 2,2% el próximo. Esa diferencia sintetiza dos lecturas distintas sobre la capacidad de la economía para absorber simultáneamente un Fenómeno El Niño severo, la desaceleración de sectores primarios, una coyuntura internacional más volátil y una política fiscal que mantiene elevado el ritmo del gasto público.
El escenario del MMM descansa en una recuperación relativamente rápida de la actividad primaria, estabilidad de los términos de intercambio y una economía doméstica capaz de amortiguar los choques climáticos y geopolíticos. PREDICE, en cambio, incorpora los datos del segundo trimestre publicados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), las proyecciones del BCRP y un supuesto climático de El Niño severo. El contraste adquiere relevancia porque varios de los riesgos identificados por el propio MMM ya comienzan a manifestarse.
El Niño cambia la trayectoria sectorial
La primera diferencia aparece en los sectores más expuestos al choque climático. El MMM proyecta para 2026 una caída de 25,8% en pesca, una contracción de 1,4% en agricultura y un crecimiento de 0,8% en manufactura. PREDICE estima, respectivamente, una caída de 45,6% en pesca, de 0,9% en agricultura y de 2,3% en manufactura. La minería crecería apenas 0,4%, frente al 0,6% previsto oficialmente. Estas estimaciones llevarían al PBI primario a contraerse 2,3%, frente al 1,4% contemplado por el MMM (ver Tabla 1).

Los datos del INEI del segundo trimestre de 2026 ofrecen señales consistentes con esa desaceleración. La pesca cayó 17,73%, la agricultura creció 3,2%, la minería avanzó apenas 0,04% y la manufactura 0,4%. El impacto sobre la pesca resulta particularmente relevante por su transmisión hacia la producción de harina de pescado y, por esa vía, hacia la manufactura. Sobre esta base, PREDICE estima que el PBI total crecerá 3,0% en 2026, cuatro décimas menos que la proyección oficial (ver gráfico 1).

La brecha se amplía en 2027. El MMM prevé que la pesca crecerá 4,0%, la manufactura 4,0%, la minería 3,1% y el PBI primario 2,7%. PREDICE proyecta que la pesca todavía caerá 5,5% y la manufactura retrocederá 2,2%; la minería crecería 4,6% y el PBI primario 2,6%. El principal deterioro se trasladaría entonces al sector no primario, cuyo crecimiento bajaría a 2,1%, frente al 3,6% proyectado por el MMM, debido entre otros factores a las interrupciones de transporte asociadas al FEN.
La magnitud del episodio climático explica buena parte de esa diferencia. Las temperaturas del mar en la costa norte han alcanzado niveles superiores a los de 1998 y los modelos climáticos internacionales anticipan lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y daños de infraestructura. La experiencia histórica muestra además impactos significativos: en 1982 el PBI cayó 15,6%; en 1997, 6,2%; y en 2017, 1,4%. Dependiendo de su intensidad, un Fenómeno El Niño puede reducir el crecimiento entre 1,4 y 6 puntos porcentuales. La destrucción de infraestructura y viviendas afecta, además, el PBI potencial y prolonga sus efectos más allá del momento inicial del choque.
El MMM incorpora el FEN dentro de sus riesgos, pero su trayectoria central supone una recuperación rápida. PREDICE plantea una persistencia mayor: tras el crecimiento de 3,0% previsto para 2026, la economía desaceleraría a 2,2% en 2027. La distancia frente al 3,4% oficial refleja tanto el efecto climático como la menor capacidad de los sectores no primarios para compensarlo.
El frente externo agrega presión
La segunda fuente de divergencia proviene del escenario internacional. La prolongación de la guerra entre Estados Unidos e Irán ha elevado los precios del petróleo y los fertilizantes; el conflicto entre Rusia y Ucrania continúa afectando los mercados de granos, energía y fertilizantes; y la guerra comercial iniciada por Estados Unidos agrega volatilidad a los flujos comerciales. Al mismo tiempo, el aumento de la deuda pública en las economías avanzadas y las mayores necesidades de gasto en defensa, transición energética y envejecimiento poblacional ejercen presión sobre las tasas internacionales y, por extensión, sobre el costo de financiamiento de las economías emergentes.
Estados Unidos acumula una deuda pública superior a US$ 40 billones, mientras la elevada concentración de la capitalización bursátil en un grupo reducido de compañías tecnológicas introduce una vulnerabilidad adicional. Una corrección pronunciada en esas valorizaciones podría afectar los flujos de capital hacia mercados emergentes. El reciente acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela para explotar las reservas petroleras venezolanas probablemente haya influido, además, en la reciente suspensión del proyecto de Chevron frente a las costas de Lambayeque y La Libertad.
El MMM construye su escenario base con precios elevados del cobre y del oro, menores precios del petróleo y una demanda internacional relativamente firme. PREDICE incorpora una evolución menos favorable de los términos de intercambio. Sus estimaciones muestran que las importaciones crecerían 13,7% en 2026 y 8,4% en 2027, mientras las exportaciones avanzarían apenas 4,5% y 4,3%, respectivamente. La diferencia ampliaría la presión sobre la balanza comercial y reduciría los ingresos fiscales vinculados a la minería (ver Tabla 2 y gráfico 2).

Esta recomposición también revela una fragilidad en la demanda interna. PREDICE proyecta que crecerá 7,4% en 2026, impulsada por una expansión de 19,4% de la inversión privada. Sin embargo, ese salto responde principalmente a un efecto rebote. Para 2027, la demanda interna moderaría su crecimiento a 4,9%, mientras el dinamismo importador seguiría superando ampliamente al exportador.
Las presiones externas y climáticas tendrían además consecuencias sobre los precios internos. El encarecimiento del petróleo y los fertilizantes eleva los costos de transporte y producción de alimentos, mientras las interrupciones de carreteras asociadas a El Niño pueden intensificar ese efecto. En este contexto, la inflación promedio de 2% que el MMM proyecta para 2027 aparece exigente frente al comportamiento de los mercados internacionales y a la decisión del BCRP de mantener inalterada su tasa de referencia.
El presupuesto amplía la vulnerabilidad fiscal
El escenario fiscal agrega una tercera fuente de riesgo. El proyecto de presupuesto 2027 mantiene una expansión del gasto y ofrece poco espacio para una estrategia preventiva frente al Fenómeno El Niño. El gasto corriente continúa creciendo a un ritmo elevado, mientras la estructura presupuestaria preserva las rigideces que limitan la capacidad del Estado para reasignar recursos hacia mitigación, reconstrucción e inversión productiva.
PREDICE proyecta un crecimiento real del gasto público de 4,0% en 2026 y 3,9% en 2027. Para la inversión pública estima aumentos de 3,8% y 9,5%, respectivamente, frente a las tasas de 0,0% y 3,70% previstas por el MMM (ver Tabla 2). La combinación de mayor gasto, desaceleración de la actividad y menor dinamismo de los ingresos asociados al sector externo presionaría las cuentas fiscales. El MMM proyecta déficits de 1,8% del PBI en 2026 y 1,4% en 2027, metas que dependen de un escenario de crecimiento e ingresos más favorable que el sugerido por PREDICE.

La composición del gasto resulta tan importante como su magnitud. El presupuesto mantiene un gasto corriente que crece más rápido que la inversión pública y deja poco margen para una política de austeridad y reestructuración orientada a enfrentar el choque climático. Esta trayectoria incrementa la exposición del déficit y de la deuda pública precisamente cuando el país necesita reconstruir capacidad fiscal para responder a emergencias y sostener la actividad económica (ver gráfico 3).

Dos escenarios para 2026–2027
En conjunto, las proyecciones de PREDICE describen una economía que conserva crecimiento en 2026, pero pierde impulso de manera significativa en 2027. El PBI aumentaría 3,0% este año y 2,2% el próximo, frente al 3,4% anual previsto por el MMM. La diferencia se concentra inicialmente en pesca, manufactura y agricultura y luego se transmite hacia el resto de la actividad mediante daños de infraestructura, interrupciones logísticas, menor dinamismo externo y presiones fiscales.
Para 2026, el modelo proyecta una caída de 45,6% en pesca, de 2,3% en manufactura y de 0,9% en agricultura, junto con un crecimiento minero de apenas 0,4%. El PBI primario retrocedería 2,3%, mientras el no primario crecería 4,5%, apoyado parcialmente por el rebote de la inversión privada. En 2027, ese soporte perdería fuerza: la pesca seguiría cayendo 5,5%, la manufactura retrocedería 2,2% y el PBI no primario avanzaría solo 2,1%. Esa secuencia explica la ampliación de la brecha respecto de la trayectoria oficial (ver gráfico 1 y Tabla 1).
Por el lado de la demanda, el crecimiento de 19,4% de la inversión privada en 2026 convive con importaciones que aumentan 13,7% y exportaciones que lo hacen 4,5%. Para 2027, las importaciones crecerían 8,4% y las exportaciones 4,3%. El resultado es una economía donde el rebote de algunos componentes de la demanda interna coexiste con una mayor exposición externa y una balanza comercial menos favorable (ver Tabla 2 y gráfico 2).
Una política económica para un escenario más exigente
La diferencia entre el MMM y PREDICE trasciende unas décimas de crecimiento. Refleja dos evaluaciones distintas sobre la duración y profundidad de los choques que enfrenta el Perú. El deterioro de los términos de intercambio, un Fenómeno El Niño severo, la desaceleración del sector primario y la volatilidad financiera internacional configuran un entorno que exige una política fiscal más sólida, preparación preventiva frente a desastres y una reasignación del gasto hacia inversión y capacidad de respuesta.
El presupuesto 2027 adquiere así una importancia central. Una estrategia coherente debería crear espacio fiscal para enfrentar los daños del FEN, contener el crecimiento del gasto corriente y proteger la inversión pública. La trayectoria actual del gasto amplía las presiones sobre déficit y deuda en un momento en que la economía podría crecer por debajo de lo previsto oficialmente (ver gráfico 3).
El desafío del equipo económico consiste en transformar el diagnóstico de riesgos en una ruta de acción. Las proyecciones de PREDICE sugieren que el escenario oficial subestima la intensidad y persistencia de varios de esos choques y que la actual conducción económica carece todavía de una estrategia suficientemente clara para avanzar en los objetivos de reducción de la pobreza, aumento de la productividad, disminución de la informalidad e igualdad de oportunidades planteados en el plan de gobierno de Fuerza Popular. Anticipar ese escenario permitiría reducir sus costos; mantener una lectura excesivamente favorable puede convertir una desaceleración manejable en un problema fiscal, productivo y social de mayor magnitud.
Sobre el Autor
Economista Principal de MAXIMIXE