Luis Ginocchio Balcázar
Haciendo Futuros

China, etnia Miao y su industria farmacéutica

Acaba de aterrizar en al aeropuerto Jorge Chávez el avión francés procedente de Pekín (vuelo de 10 horas y 45 minutos), que hizo una escala corta en París. De esa capital europea a Lima, el vuelo toma 13 horas y 15 minutos, arribando al Callao cerca de las 8 pm de hoy domingo 7 de febrero, casi un año luego de los primeros casos de Covid 19 que está asolando al país.

El primer lote de vacunas ha arribado y servirá para comenzar a vacunar a médicos, enfermeras y personal de apoyo de ‘primera línea’ incluyendo otros roles vitales. De la lejana China se necesitaron 24 horas de vuelo para llegar a Lima, un aporte del transporte de la era global, pero con el auge del comercio y turismo llegaron también nuevas enfermedades.

Asombroso el avance de la industria farmacéutica china que está abasteciendo al mundo con vacunas ayudando a luchar contra este flagelo, que como todos los virus muta y se reinventa para hacerse más contagioso. Es la ciencia que se suma a la milenaria vocación china por el conocimiento, hoy convertido en complejidad tecnológica.

El suroeste de la República Popular China incluye las provincias de Guizhou, Sichuan, Yunnan, Chongqing, Guangxi, la porción occidental de Hunan y la región autónoma del Tíbet. Precisamente, la capital de la provincia de Guizhou es la ciudad de Guiyang, con una población de más de 4 millones de habitantes, que visitamos a fines de 2019.

Como parte del congreso internacional de Mercados Mayoristas de Alimentos realizado en la citada capital china, fuimos invitados a varios lugares que muestran lo más notable del progreso de Ghizhou: su industria farmacéutica y sus tecnologías de la información, con portentosos servidores que atienden los flujos de datos de ese gigante estado.

Dos lugares destacaron en las visitas: el Museo de la Medicina Miao (Guizhou Miao Medicine Museum) y la deslumbrante empresa Guizhou Miao Yi Tang Pharmaceutical, una de cuyas plantas de fabricación de medicinas se encuentra en la Zona de Desarrollo Económico y Tecnológico de Guiyang. Grandes zonas industriales acogen a un sin número de empresas dedicadas a la investigación y desarrollo de productos medicinales e informáticos, cada una más rupturista que la otra.

Lo más destacable de la visita al Museo de la Medicina Miao fue admirar los resultados de las investigaciones de plantas medicinales hoy convertidas en fármacos y moléculas a partir de la herbolaria tradicional y milenaria de esa etnia. El conocimiento ancestral asociado a los avances científicos permite innovaciones con soluciones terapéuticas que al mismo tiempo fortalecen la producción de Guizhou. La necesidad de priorizar inversiones en medicina étnica es una constante en los planes de desarrollo de China, beneficiando la economía de las minorías que avanzan en diversos campos de la industria y los servicios.

Miao es una de las minorías étnicas más importantes de China y el origen y desarrollo de la medicina Miao reflejan su cultura, costumbres y hábitos para establecer una teoría médica tradicional con arraigo territorial, conocimiento de las propiedades de las plantas y su notable eficacia curativa. Asimismo, el procesamiento industrial de la flora medicinal requirió precisar unos parámetros y estándares que indican un dominio riguroso de la producción primaria (agricultura y forestal) para que se traduzca en la efectividad que se le reconoce.

Según el periódico publicado en inglés, China Daily, en 2013 las ventas de medicamentos Miao llegaron a US$2,400 millones de dólares, una cifra mayor al total de ventas de todos los otros medicamentos étnicos, incluidos los tratamientos tibetanos y mongoles. Se destaca que el 90% de las medicinas Miao se desarrollaron en Guizhou, cuya capital es Guiyang. Además, en aquel entonces se estimaba que la nueva industria médica y de salud de Guizhou superaría los US$12,800 millones de dólares en 2017 mediante la venta de más de 1,500 tipos de medicamentos Miao (165 de los cuales se usan para tratar desde gripe hasta leucemia).

La pandemia del Covid 19 permite entender la importancia de contar con una industria farmacéutica y la investigación que la sustente. Las enfermedades contagiosas amenazan a zonas con población creciente como el norte del país, pero no se cuenta con inversiones en laboratorios farmacéuticos que abastezcan a los territorios de costa, sierra y montaña, cuando menos con genéricos que hoy se importan.  Tampoco se cuenta con centros de investigación y desarrollo de fármacos con base a la medicina tradicional, que al igual que con la etnia Miao podrían dar origen a nuevas medicinas y una industria de alta complejidad.

Las inversiones reseñadas en esta breve nota denotan la convicción de las autoridades, científicos, industriales y sociedad civil de Ghizhou y de China, que el conocimiento ancestral de la diversidad biológica será una fuente de riqueza, empleo y bienestar. ¿Cómo hacerlo acá en nuestro país? A partir de la creación de los ecosistemas de innovación y la integración de equipos de emprendedores, productores organizados en cadenas de valor, investigadores, financistas, comunicadores y parques tecnológicos, hospitales y laboratorios para la investigación. ¿Quien coordina? El estado en sus tres niveles de gobierno junto a representantes de la empresa, la investigación, los productores y las fuerzas vivas interesadas en la producción y el empleo. Manos a la obra.

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