Jorge Baca Campodónico
Predice

El Desempleo es el Problema Económico Medular

Esta semana el INEI publicó sus estimaciones del PBI del mes de noviembre y del empleo en Lima Metropolitana del trimestre móvil octubre-noviembre-diciembre. Ambos indicadores confirman el estancamiento de la economía. El PBI del mes de noviembre registró una caída de 2.8%, el noveno mes de caídas consecutivas desde que se inició la pandemia. Todos los sectores continúan registrando caídas significativas, excepto el sector financiero (12.8%), telecomunicaciones (4.6%), administración pública (4.1%) y agropecuario (0.9%).

Lo más alarmante sin embargo es el comportamiento de la demanda eléctrica que es el indicador de antecedencia más utilizado por su disponibilidad inmediata. En el Gráfico 1 se muestran los promedios mensuales de demanda de electricidad elaborados por el COES (Comisión Económica del Sistema Eléctrico Nacional) con datos para los primeros 15 días de enero de 2021. Observamos claramente que la demanda eléctrica en enero ha caído respecto a los promedios de meses anteriores. Con las medidas restrictivas para la actividad económica anunciadas por el gobierno, lo más probable es que este indicador se deteriore aun más.

¿A que se debe este deterioro? Lo más probable es que se deba a que los efectos del otorgamiento de los bonos y subsidios y los programas Reactiva estén desapareciendo y los efectos del desempleo masivo y aumento de la informalidad estén comenzando a sentirse. Es decir el efecto demanda agregada comienza a afectar a la economía al desaparecer los efectos de mitigación implementados por el gobierno a través de los bonos, subsidios y programas Reactiva 1 y 2. Las nuevas restricciones impuestas por el gobierno van a contribuir a acentuar este efecto.

Los datos de la situación del empleo para Lima Metropolitana para el trimestre móvil octubre-noviembre-diciembre parecen confirmar este hecho. En el Gráfico 2 observamos que solo en Lima Metropolitana se han perdido un millón 30 mil empleos adecuados con relación a los niveles de diciembre de 2019. Esta pérdida de empleo adecuado es equivalente a una caída de 31.1% respecto al mismo mes del año 2019.  La caída del empleo formal ha sido suplida por un incremento del trabajo informal que en general recibe ingresos promedios más bajos. Es decir la caída de 16.5% en el empleo total (adecuados más subempleados) en Lima se ve distorsionado por el aumento de 21.7% del empleo informal.

¿Cuál es el problema con el aumento del sector informal? Muchos analistas sostienen que el sector informal es una salida al problema del desempleo y permite una recuperación menos traumática de la economía peruana. La realidad es otra. El aumento de la informalidad laboral genera una caída del ingreso promedio del trabajador y por lo tanto de la masa salarial de la economía. Adicionalmente el aumento de la informalidad tiene un impacto directo sobre la recaudación no solo de los impuestos pero también de EsSalud, la ONP y las AFP.

En el Gráfico 3 se muestra la evolución del crecimiento de la masa salarial en Lima Metropolitana hasta el mes de diciembre de 2020. Observamos que por efecto de la pérdida de puestos de trabajo formales y el correspondiente aumento del trabajo informal la masa salarial ha venido registrando caídas significativas durante la pandemia y no hay una clara señal de recuperación. El último dato de diciembre revela una caída de 25.6%. No se ha registrado una caída de esta magnitud en la historia reciente de la economía peruana.

La única razón por la que la caída de 25.6% no ha generado una caída de similar proporción en el consumo privado ha sido el otorgamiento de bonos, subsidios y retiro de las AFP, CTS y ONP. Es decir la mal llamada recuperación económica que las autoridades vienen pregonando se ha basado en las medidas de estímulo excepcionales que han significado aumentar el déficit fiscal a 9% del PBI y que la deuda pública supere el 30% del PBI.

Lo que las autoridades no nos dicen es que a no ser que se otorguen nuevos programas Reactiva a las empresas y bonos y subsidios a las personas de bajos recursos, la caída de la masa salarial se manifestará en una caída de la demanda agregada y del PBI. El aumento de la inversión pública, proyectado para este año, no va a generar puestos de trabajo formales en las cantidades necesarias y palidece en comparación con el gasto utilizado en bonos y subsidios en el 2020.

El riesgo que se corre es que este gobierno hasta el mes de julio acelere el gasto público en inversión y al mismo tiempo recurra a un nuevo otorgamiento de bonos y subsidios a la población de menos recursos dejando al próximo gobierno y futuras generaciones el pago de la mayor deuda pública a incurrir en los meses que le faltan a este gobierno.

Lo que muchos analistas, incluyendo nuestras autoridades, no reconocen es que el problema central de nuestra economía es el desempleo, la falta de trabajo formal. No reconocen que la informalidad es desempleo encubierto. La población se ve obligada a ser informal porque no encuentra trabajo formal en el sector productivo. Lo que la pandemia ha hecho es desnudar el problema del desempleo.

El presidente electo Joe Biden al anunciar su plan de rescate de 1.9 trillones de dólares esta semana dijo “Durante esta pandemia, millones de estadounidenses, sin culpa propia, han perdido la dignidad y el respeto que conlleva un trabajo y un sueldo”, y añadió “[el desempleo] … es un verdadero dolor que abruma a la economía real”. “La salud misma de nuestra nación está en juego”, dijo para agregar que “no es barato, pero no hacerlo nos costará más caro”.

La realidad peruana es mas grave que la de los EUA. Países vecinos como Chile, Brasil, Argentina y todos los países desarrollados cuentan con un seguro contra el desempleo que contribuye a mitigar el impacto de desastres como la pandemia. El Perú no tiene seguro de desempleo y como consecuencia de la forzada cuarentena el desempleo ha aumentado muy por encima de los niveles de otros países de la región. Ante la ausencia de seguro de desempleo, el Perú ha recurrido al otorgamiento de bonos y al aumento de la informalidad.

El sector privado no está en condiciones de generar los puestos de trabajo formales que se necesitan para volver a los niveles pre-pandemia, peor para generar puestos de trabajo formales adicionales para reducir los niveles de informalidad. Para las autoridades lo más importante es que el PBI vuelva a sus niveles pre-pandemia sin importar los niveles de desempleo que impactan en la delincuencia y drogadicción.

Lo que se necesita es un “choque” de empleo productivo formal para salir del circulo vicioso a que nos ha llevado la antitécnica forzada cuarentena. Como el sector privado no está en condiciones de hacerlo en el corto plazo, se requiere la participación de todas las esferas de la sociedad incluyendo las fuerzas armadas, las iglesias, estudiantes, universitarios, gobiernos locales, ONGs en un programa concertado y estructurado para generar empleo productivo formal. Es lamentable que ni nuestras autoridades ni la mayoría de los candidatos presidenciales tengan como tema prioritario la generación de empleo formal y la disminución de la informalidad.

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