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¡Intangibles Al Ataque!

16 de abril de 2025
¡Intangibles Al Ataque!

En las finanzas corporativas modernas, los activos intangibles representan una proporción creciente del valor económico de las empresas, especialmente en sectores intensivos en conocimiento y tecnología. Los intangibles se están convirtiendo en el nuevo poder silencioso que está redefiniendo dicho valor económico.

La creación de valor ya no está anclada exclusivamente en activos físicos; hoy, algoritmos propietarios, bases de datos estructuradas, propiedad intelectual, marcas comerciales y capital humano especializado conforman el núcleo del valor empresarial. Sin embargo, su tratamiento contable y financiero sigue rezagado frente a su impacto real en el flujo de caja futuro.

Desde una perspectiva técnica, la valoración de intangibles plantea un desafío metodológico, pues muchos carecen de un mercado secundario observable, dificultando el uso del enfoque de mercado.

El enfoque de costos es útil para activos desarrollados internamente, pero no necesariamente captura su valor económico. Por ello, el enfoque de ingresos –especialmente modelos DCF ajustados al activo específico o técnicas como el “relief-from-royalty” y “multi-period excess earnings”– ha ganado preeminencia en transacciones y procesos de valorización financiera.

Las NIIF, particularmente la NIC 38, permiten la revaluación de intangibles únicamente si existe un mercado activo que proporcione precios verificables, condición que rara vez se cumple.

Por tanto, activos intangibles generadores de ventajas competitivas sostenibles, como know-how técnico o software a medida, quedan fuera del balance a pesar de su impacto directo sobre el EBITDA proyectado y el WACC implícito en la valoración de empresa.

La consecuencia directa es una desconexión entre valor económico y valor contable. En transacciones de M&A, esta brecha se corrige parcialmente mediante la asignación del goodwill, pero sin un desglose preciso de los intangibles subyacentes.

Esto genera ineficiencias en el análisis de riesgos, retorno sobre activos y decisiones de financiamiento estructurado, pues los intangibles no capitalizados no pueden utilizarse como colateral ni justifican apalancamiento adicional ante entidades financieras tradicionales.

Algunas firmas están adoptando modelos de opciones reales para valorar intangibles estratégicos en contextos de alta incertidumbre, como algoritmos en desarrollo o tecnologías disruptivas. Estos modelos permiten incorporar el valor de la flexibilidad gerencial y las externalidades futuras en la proyección de valor, aunque su uso requiere capacidades analíticas avanzadas y supuestos robustos sobre escenarios de mercado.

En mercados emergentes, la situación es más restrictiva. Aun cuando se realicen valoraciones técnicas válidas, los marcos regulatorios contables y tributarios muchas veces no permiten el reconocimiento de estas valorizaciones, lo que limita su uso para mejorar ratios de solvencia, justificar financiamiento estructurado o captar equity.

Esta barrera regulatoria obliga a las empresas a presentar reportes de valoración paralelos para inversionistas y acreedores, lo que introduce complejidad adicional al gobierno corporativo. Por ejemplo, la SUNAT y la normativa tributaria peruana no permite el reconocimiento de revaluaciones de intangibles para fines tributarios, por tanto, aunque una revaluación sea válida contablemente bajo NIC 38, no tiene efectos fiscales automáticos.

El capital humano es quizá el activo intangible más estratégico y menos valorado desde el punto de vista financiero. Aunque incide directamente en los resultados operativos y la innovación, su reconocimiento como activo contable no es permitido bajo los marcos actuales.

Algunas firmas de private equity han comenzado a incorporar proxies de este valor en sus análisis de due diligence mediante la capitalización de costos de formación y retención como parte de escenarios de valuación ajustada.

La valorización sistemática y estratégica de los intangibles requiere una redefinición de las métricas tradicionales de desempeño corporativo. El retorno sobre activos (ROA), el EVA o el múltiplo de EBITDA pierden precisión si se omite el peso de los intangibles en la generación de valor.

Las empresas que integren estos activos en su arquitectura financiera –ya sea a través de reportes complementarios o ajustes en sus modelos de valoración internos– tendrán una ventaja competitiva sustancial al momento de atraer capital, estructurar financiamiento o ejecutar una venta corporativa.

MAXIMIXE cuenta con más de 32 años de experiencia en valorización de intangibles como capital humano, relacional y estructural, destacando en la estimación del valor de marcas. Su know-how combina rigor técnico, profundo conocimiento del mercado y modelos financieros reconocidos y de estándar internacional, convirtiéndolo en un aliado estratégico para empresas que buscan reflejar el verdadero valor de sus activos intangibles.

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