Lima
ciudad inteligente y sostenible
Lima
ciudad inteligente
y sostenible
21 de junio de 2026

En la era de la economía creativa, las ciudades más inteligentes y sostenibles se están convirtiendo en epicentros culturales, sociales y económicos que compiten por atraer al talento humano. Hacia ellas se mudan los jóvenes más creativos, los científicos e investigadores más prominentes, en busca de nuevas ideas y oportunidades para co-crear en conjunto con otros talentos.
Estos centros urbanos se están convirtiendo en el epicentro mundial cultural, social y económico, con base en la aplicación de un enfoque de gobernanza inteligente, que implica la concurrencia de sistemas de planeamiento estratégico, políticas, acciones, procesos y mecanismos de gobernanza local, que aseguran la existencia de ecosistemas urbanos sostenibles.
El Índice Cities in Motion (CIMI), elaborado anualmente por el IESE Business School, evalúa el desempeño y sostenibilidad de 183 ciudades de 92 países a partir de 114 indicadores agrupados en nueve dimensiones: economía, capital humano, proyección internacional, planificación urbana, medioambiente, tecnología, gobernanza, cohesión social y movilidad y transporte.
En la edición 2025, las diez ciudades mejor posicionadas fueron Londres (Reino Unido), Nueva York (Estados Unidos), París (Francia), Tokio (Japón), Berlín (Alemania), Washington D. C. (Estados Unidos), Copenhague (Dinamarca), Oslo (Noruega), Singapur y San Francisco (Estados Unidos). Estas ciudades destacan por su capacidad para atraer talento, generar innovación y consolidar ecosistemas urbanos sostenibles.
Lima es la única ciudad peruana incluida en el índice, pero ocupa una posición rezagada frente a las principales urbes de América Latina. En la edición 2025 se ubicó en el puesto 150, por detrás de ciudades como Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo, San José, Panamá, Bogotá, Río de Janeiro, Brasilia, Ciudad de México y Medellín. Además, la capital peruana ha profundizado ese rezago en los últimos años, al descender doce posiciones respecto de la ubicación que registraba cinco años atrás. Este deterioro relativo refleja persistentes limitaciones en materia de gobernanza, movilidad, planificación urbana, desarrollo tecnológico y formación de capital humano.
¿Por qué Lima, siendo una ciudad con una historia tan gravitante en toda América, está tan atrás de ciudades como Montevideo, Buenos Aires o Santiago de Chile? Y, ¿por qué su posición relativa ha empeorado en los últimos años? La respuesta radica en la persistencia de problemas estructurales que otras ciudades de la región han logrado enfrentar con mayor eficacia. Entre ellos destacan la debilidad de la gobernanza y del planeamiento urbano, el bajo nivel de movilidad y el carácter caótico del transporte público, las limitaciones en capital humano y desarrollo tecnológico, los problemas ambientales y una limitada proyección internacional, a pesar de la ubicación estratégica de la capital peruana.
Lima es una de las pocas capitales latinoamericanas que no cuenta con un parque tecnológico. A pesar de contar con un puerto importante (El Callao), sus servicios son caros y su acceso está atrofiado. A pesar de contar con un aeropuerto importante (Aeropuerto Internacional Jorge Chávez), las vías de acceso y salida están colapsadas. El transporte interprovincial no cuenta con terminales adecuados, el sistema de transporte es desarticulado, la semaforización es caótica, la policía de tránsito no está capacitada.
Existe una presión logística muy fuerte sobre el puerto del Callao, producto del centralismo económico de Lima. Esta situación sólo podrá mitigarse fortaleciendo puertos aledaños al Callao, como desfogue a los problemas de vialidad que genera la entrada y salida masiva de mercancías, por rutas urbanas utilizadas para el tránsito convencional.
Para revertir esa presión logística sobre el Callao se debe fomentar la descentralización económica, desarrollando ciudades intermedias y promoviendo el cabotaje y el transporte multimodal.
También se debe fomentar el desarrollo de ‘clusters’ productivos competitivos, que aporten mayor valor agregado a las mercancías que transitan por su puerto y aeropuerto, así como el libre acceso y libre concurrencia al mercado de servicios portuarios y aeroportuarios.
La participación privada es clave para impulsar el desarrollo de la infraestructura y el equipamiento portuarios, apuntando a una desconcentración portuaria y la tecnificación de los puertos.
En una economía cada vez más globalizada, más importante que las distancias físicas son las distancias económicas: los tiempos de carga y descarga, la posibilidad de añadir valor agregado en zonas de almacenamiento y la simplificación de trámites aplicando sistemas de información en tiempo real.
Chancay podría convertirse en un puerto de desfogue del Callao, por su calado que le permitiría el arribo de barcos de gran volumen de carga y el transporte de contenedores de granos y minerales. Buena parte de la carga de minerales que bajan por el ferrocarril central, podrían desviarse a la altura de Huachipa, en un recorrido de 112 kilómetros.
El Ferrocarril Central ya tiene el cuádruple de capacidad de transporte que la Carretera Central. Transporta tres millones de toneladas anuales, mientras la Carretera Central sólo 10 millones de toneladas. Y a futuro también podría utilizarse para el transporte de pasajeros.
En Lima persiste por décadas un estado de marginalidad social, ahondado por el crecimiento caótico de la ciudad, la elevada informalidad, el bajo nivel educativo y de formación cívica de la población, la falta de planeamiento urbano y un paternalismo que ha alimentado una cultura invasiva del suelo eriazo, auspiciada desde el Estado, promotora de asentamientos humanos en zonas de riesgo o de difícil acceso para el tendido de redes de agua y alcantarillado, lo que encarece enormemente el costo de brindar servicios básicos.
Lima depende de los recursos hídricos de las cuencas del Rímac y el Chillón, afectadas por la deforestación, la emisión de residuos químicos, relaves mineros y residuos orgánicos de los centros poblados. Cuadro agravado por las invasiones de terrenos adyacentes al río y el arrojo indiscriminado de basura y desmonte.
Todo ello agudiza la vulnerabilidad en épocas de huaycos, generando desbordes que ponen en riesgo a las poblaciones ribereñas. Vinculado a este problema, está el incipiente tratamiento de las aguas residuales domésticas, la disposición de excretas a campo abierto y la falta de educación sanitaria.
La revolución digital constituye una oportunidad para revertir esta crítica situación y posicionar a Lima como ciudad inteligente y sostenible. La suma de inteligencias, personas y máquinas inteligentes puede permitir crear un paradigma de humanidad limeña aumentada, compatible con la sostenibilidad deseada del planeta.