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Bitácora de Pesca

Ministerio de Pesquería ¿solución o ilusión?

La restitución del Ministerio de Pesquería fue el tema de una mesa redonda organizada por el Colegio de Ingenieros a fines del mes de Junio. El resultado fue una conclusión común, la cual es que el país necesita de un Ministerio de Pesquería por cuanto la fusión del Viceministerio de Industria y Pymes con Pesquería no ha favorecido para nada a este último.
Por un lado los pocos recursos por derechos de pesca que recauda Pesquería, los disfruta indebidamente Industria más que Pesca y por otro lado los Ministros designados, en los últimos 6 años por lo menos, tienen más perfil para el Despacho de Industria y Pymes que para Pesca. Eso conduce a que al no conocer la pesquería, mientras aprenden, se concentren más en Industria y Pymes. Las pequeñas y medianas empresas constituyen un producto político de venta y promoción mediática; pero que curiosamente no se popularizan en la pesca. ¿Cuántas micro empresas o pequeñas empresas pesqueras se han creado en los últimos seis años? Por tanto no tiene mucho sentido la fusión de un sector realmente complicado como es la pesca con otro que no evidencia éxitos resaltantes e impactantes no solo para la pesquería sino para el país. Salvo quizá el aporte de los CITES, el Despacho Viceministerial de Industria y Pymes es en términos prácticos poco útil. La naturaleza de las funciones de este Viceministerio es más afín con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, pudiendo ser un Viceministerio de Comercio Interior en dicho Pliego. Por tanto, operativamente solo tendría que confeccionarse el correspondiente documento de gestión sin que implique gasto alguno. Este Viceministerio ocupa el mismo edificio así que el tema se reduce tan solo a cambiar nombres.
También quedó claro que la sola restitución del Ministerio de Pesquería no es la solución final a los problemas y necesidades del sector. Tan solo el cambio de nombre a un Ministerio manteniendo su misma infraestructura organizativa, administrativa y de personal ofrece poca esperanza de mejora.
El hecho que sustenta esta afirmación es que en los últimos once años, entre el 2001 y el 2011 el sector Producción, que incluye a los Organismos Públicos FONDEPES, IMARPE e ITP recibió un presupuesto de 1, 871’311, 705 soles; devengó 1, 534´114, 915 soles y dejó de ejecutar 337´1196, 790 soles.
Si la ejecución hubiese sido más eficiente, ese dinero dejado de gastar pudo haber sido aplicado al mejoramiento de algunos desembarcaderos pesqueros artesanales, como inversión prioritaria.
Lo ocurrido es que no se gastó el poco presupuesto que se recibe, y sobre lo gastado tampoco podría asegurarse con certeza que fue un gasto de calidad. Los hábitos son los que todos conocen: se espera a último momento del mes para comprometer gastos, los empleados se amanecen con tal de cumplir su meta de gasto y aún así no lo consiguen. Es importante entender que el único acto práctico, real y medible es la ejecución del gasto, es decir el presupuesto. Es ese acto el que cristaliza en hechos visibles los Planes Operativos y Estratégicos sectoriales, en especial lo concerniente a inversión pública que beneficia al país y al sector. Los planes tienen una contrapartida de dinero para cumplir las metas diseñadas. El presupuesto constituye la herramienta que permite la ejecución de dichos planes y es un indicador de la gestión, el más importante.
Los Titulares de Pliego, que en el anterior gobierno fueron 6, o sea casi uno por año, y en lo que va del actual gobierno ya van 3, no duran lo suficiente como para evaluar y darse cuenta de la calidad de su ejecución presupuestal ni tienen tiempo para identificarse con Planes Operativos y Estratégicos ya formulados y con presupuesto. Consumen la mayor parte de su tiempo tomando conocimiento del sector, en interminables reuniones con los administrados, y haciendo ofertas que, finalmente no alcanzan a cumplir porque no duran lo suficiente en el cargo. Además porque entre lo deseable, entre la oferta política y lo posible de ejecutarse dentro de las normas de administración del Estado, hay un abismo que no se puede superar, más aún con un alto índice de rotación de funcionarios. Cada cambio de Ministro lleva consigo cambios en los OPDs y en las Direcciones de Línea, lo que resta continuidad y eficiencia a las gestiones.
Al final de la gestión, el sistema no sanciona por promesas incumplidas. No hay más que la fórmula de juramentación del Ministro: “Si así lo hiciéreis que Dios os premie; si no, que él y la Patria os lo demanden”. Naturalmente nadie formula demanda alguna y se inicia un nuevo proceso con un nuevo Ministro que ilusiona nuevamente al sector y a la Nación sin garantía alguna de que ocurra una reforma adecuada.
La forma como está estructurado el Sistema es alucinante y deprimente. Pero esto es una debilidad del mismo, no solo del Sector.
Es incuestionable la necesidad de que exista un Ministerio exclusivamente dedicado a la pesquería como concepto, pero si no va acompañado de un cambio estructural integral que contemple incluso la necesidad y conveniencia de sacar al IMARPE del ámbito de manejo político del sector dotándolo de independencia que asegure y garantice imparcialidad en sus recomendaciones, sería un gesto mas no una solución.
La problemática pesquera tiene muchas similitudes con la problemática minera, sin embargo ambos sectores tienen tratamientos y atenciones diferentes por parte del Estado. Ambas actividades causan impactos sobre el medio ambiente, ambas generan canon. Pero siendo similares en su esencia, son totalmente diferentes en su manejo conceptual tributario y de impacto. La extracción de recursos naturales debe tener coherencia en todos los sectores en cuanto a conceptos de tributación, regalías, contribución con la sociedad y afectación del Medio Ambiente y de los Ecosistemas en los cuales se desarrollan sus actividades.
Asumir la titularidad de un Pliego exclusivo de Pesca, requiere ineludiblemente que el conductor y responsable de la Política Nacional, es decir el Presidente de la República, esté perfectamente enterado de la realidad sectorial de forma tal que le permita diseñar objetivos y políticas de largo plazo. La improvisación en la designación de funcionarios en un escenario poco eficiente de gestión, no lleva a los resultados que la sociedad peruana merece.
La pesquería peruana, una de las más grandes del mundo, requiere de la visión de un Estadista que tenga clara la necesidad de introducir reformas en la pesquería.
Mientras no exista voluntad y decisión políticas de Palacio de Gobierno para manejar debidamente el sector pesquero, dotarlo de un Ministerio no resolvería realmente nada de fondo, sino tan solo de forma. Un Ministerio de Pesquería con un Ministro inadecuado, tampoco contribuiría apropiadamente al mejoramiento del sector, aún cuando en el Consejo de Ministros la Pesquería tuviese un asiento exclusivo.
En tanto no exista una Política de Estado definida por el Presidente de la República que obligue al Ministro del Sector a implementarla; en tanto no mejore la eficiencia en la ejecución y en la calidad del gasto; en tanto no vaya acompañada de una reforma en la tributación y la participación de la industria para que el Ministerio disponga de recursos suficientes para introducir reformas sustanciales, sería inútil.
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