Luis Ginocchio Balcázar
Haciendo Futuros

Oferta, consumo y frágil seguridad alimentaria

Quisiera compartir con los lectores de Haciendo Futuros algunos comentarios a raíz de la interesante investigación del Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES), titulada ‘Agricultura Familiar y Seguridad Alimentaria en el Perú’, cuyo autor es el especialista Miguel Pintado Linares:

  1. La investigación de CEPES ha detectado, utilizando cifras de FAO Perú, que el aporte de la agricultura familiar (AF) a la alimentación nacional es del 57%, con lo cual la cifra que hasta ahora se ha venido usando de 70% ha sido actualizada y habrá que esperar una próxima versión con los ajustes a partir de sugerencias que varios hemos propuesto para su revisión.
  2. En cualquier caso, la cifra de 57% sigue siendo importante, y es fácil reiterar que el país no compensa adecuadamente la contribución de 2,2 millones de agricultores familiares a la seguridad alimentaria peruana, además de crear sus propios empleos, dinamizar las economías territoriales, cuidar la biodiversidad y proveer servicios ecosistémicos fundamentales para la vida.
  3. Hecha esta reflexión decimos que cada vez es más claro que uno de los roles económicos con mayor futuro para Perú es el de las cadenas de valor agroalimentarias, como lo viene demostrando tanto la agroexportación enfocada a cultivos de alta demanda en países del norte como las cooperativas cafetaleras amazónicas. Sin olvidar las fibras para la industria textil y de confecciones.
  4. También habrá que forjar un espacio para productos nativos, frescos y procesados, muchos de ellos ingredientes de la gastronomía peruana local y del exterior, a partir de una agroindustria innovadora y disruptiva que atienda la cocina tradicional y la cocina peruana rápida y saludable, que esperamos aparezca pronto para ampliar su impacto local y global.
  5. Sin embargo, hay que trabajar muy fuerte para el surgimiento de una agroindustria de alto valor añadido de las cosechas, tanto en lo alimentario (nuevas tecnologías, evaporación, deshidratación, liofilización, otras), que preserven sus propiedades organolépticas y poder nutricional, ejemplo, proteínas de origen vegetal, omegas y vitaminas; y, en otras industrias no alimentarias, compuestos bioactivos (p.ej. metabolitos secundarios de plantas medicinales nativas), antioxidantes, colorantes y estabilizantes para las industrias cosmética y de los nuevos materiales.
  6. Obvio, sin olvidar a la pesca para el consumo humano en mar, ríos y acuicultura. Estamos hablando de un enfoque de especialización inteligente, esto es, basar el trabajo desde la base productiva local utilizando el conocimiento, recursos y competencias para la diversificación abriéndose hacia nuevos cultivos y crianzas que representen alternativas hacia la transformación productiva para idear, producir e insertar nuevos productos y mejora de los actuales en los mercados.
  7. Pero, así como sería difícil abrir nuevos caminos sin una educación universitaria de primer nivel, libre de mercantilismo y amiguismos, es predecible que difícilmente Perú se abrirá un espacio en las cadenas globales de suministro alimentario y no alimentario sin una agricultura familiar sostenible e insertada en mercados, conectada a la agroexportación y la agroindustria hi-tech emergente.
  8. La AF hoy no cuenta con las condiciones para superar los ‘nudos’ que la limitan, destaquemos algunos: débil inserción en la comercialización nacional, escasa asociatividad para escala y bajar costos, sin gerencia moderna y modelos de negocios para hacerla viable y rentable, tecnologías para armar un sistema de información que coordine valles productores, centros de acopio y mercados mayoristas (en una primera etapa) como en la producción, la calidad y el riego; y, una agroindustria que regule los volúmenes y permita acceder a mercados en crecimiento, entre otras mejoras.
  9. Hace pocas horas el ministro Oscar Graham Yamahuchi (MEF) en la comisión de Economía del Congreso habló de la necesidad de una intervención integral del Estado, desde el pequeño productor hasta el consumidor final, criticando la larga intermediación comercial en el agro. Qué bueno sería el enfoque integral que propone el MEF pues es evidente que la crisis de precios de fertilizantes y combustibles deja ver la fragilidad de nuestra seguridad alimentaria; y, una creciente dependencia a alimentos extranjeros (importar más con pobreza en el campo es inaceptable).
  10. Finalmente, volviendo al trabajo de Miguel Pintado con CEPES, si bien las cifras utilizadas tienen sus limitaciones (se trata de volúmenes y no de precios), es un buen inicio para conocer mejor los números de la alimentación en el Perú, por lo que esperamos su publicación en breve. Recién podremos tener cifras más cercanas a la realidad cuando se establezca un sistema nacional informatizado que parta del campo y centros de acopio y se registre con acuciosidad el ingreso de mercancías a los mercados mayoristas. Es urgente renovar el sistema de comercialización de alimentos que crea pobreza y exclusión.

Así, sin invertir en mejores capacidades de gestión y negocios en la agricultura familiar para el mercado interno sería difícil alcanzar precios justos para sus productores. Y de no ocurrir esas inversiones la AF seguiría rezagada y no podría incluirse en la visión de un ‘Perú líder mundial en producción, procesamiento y exportación de alimentos de alta calidad y especializado en atender nichos de mercado’. Como dice Ricardo Hausmann, hacia ‘lo único y lo diverso’.

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