Carlos Aquino Rodríguez
Una mirada al Asia

¿Podrá China evitar la trampa de los ingresos medios?

La economía de China ha crecido a un ritmo rápido y sin precedentes desde el lanzamiento de la reforma y la apertura económica a fines de la década de 1970, aunque el ritmo se ha desacelerado un poco en los últimos años desde que el país adoptó un desarrollo económico basado en la ciencia e impulsado por la innovación. Incluso con la economía mundial experimentando una fuerte contracción económica debido a la pandemia de COVID-19 y a pesar del conflicto comercial con los Estados Unidos, se espera que la economía china crezca un 2 por ciento en 2020 y el país está listo para lograr los objetivos de erradicar pobreza extrema y construcción de una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos antes de fin de año.

Pero las tareas que tiene por delante China parecen más desafiantes: evitar la trampa de los ingresos medios mientras se mantiene un crecimiento inclusivo y construir una sociedad socialista moderna a mediados de este siglo. Además, la economía de China está creciendo, y aunque su PIB per cápita está aumentando, tiene que reducir la brecha de riqueza, por ejemplo, entre las áreas rurales y urbanas, y entre las personas con educación superior y sin ella.

¿Qué puede hacer China para superar estos desafíos?

Primero, para mejorar el bienestar de los residentes rurales, debe aumentar la productividad agrícola para aumentar los ingresos de los agricultores. Sin embargo, eso no sería suficiente, porque a medida que aumenta la productividad en el sector agrícola, se necesitarán menos trabajadores para los trabajos agrícolas. Por lo tanto, debería permitir la libre movilidad de los residentes rurales, modificando el sistema hukou, quizás con ciertas restricciones (“hukou” es registro de hogares, que impide justamente eso), para que puedan migrar a áreas urbanas que tienen más comodidades y ofrecen trabajos mejor pagados.

En segundo lugar, el gobierno chino debe tomar medidas para mejorar el nivel de educación de los residentes rurales y brindarles capacitación que les permita obtener trabajos mejor pagados. A medida que la estructura económica de China se desplaza del sector primario (por ejemplo, la agricultura y la minería) a la manufactura, especialmente la manufactura de alta gama, y ​​los sectores de servicios, las personas necesitan adquirir habilidades nuevas y avanzadas para ingresar a tales campos, incluso en el campo de las tecnologías avanzadas.

De hecho, el sector de servicios ya representa más del 50 por ciento del PIB de China. Pero en el sector de servicios hay trabajos con salarios más bajos y con salarios más altos. La banca, las comunicaciones, la educación, por ejemplo, son profesiones mejor remuneradas.

En tercer lugar, en los sectores manufacturero y de servicios, China debe pasar de producir bienes y servicios de bajo valor agregado a bienes y servicios de mayor valor agregado, lo que permitirá a los trabajadores ganar salarios más altos. Irónicamente, en este sentido, el conflicto comercial entre China y Estados Unidos podría ser una bendición disfrazada, porque obligará a China a desarrollar tecnologías avanzadas a un ritmo más rápido, entre otras cosas, invirtiendo más en investigación y desarrollo. China ha avanzado mucho en esta área y ya se ha convertido en un líder en sectores como la tecnología 5G, los ferrocarriles de alta velocidad y los coches eléctricos. Y su plan “Made in China 2025” esta jugado un papel importante en este contexto.

Cuarto, China necesita abrir más su economía para que sus sectores de manufactura y servicios sean más competitivos en industrias de alto valor agregado. A medida que la población de ingresos medios aumente y adquiera más poder adquisitivo, podrá permitirse más bienes y servicios extranjeros de mayor valor agregado. De hecho, China se ha convertido en el mayor mercado de consumidores del mundo, aparte de ser la mayor fabrica del mundo.

En resumen, la pregunta es cómo China puede continuar su crecimiento económico, produciendo bienes y servicios de mayor valor agregado. Como se mencionó anteriormente, esto será a través de una mayor inversión en I + D.

Pero, ¿cómo puede China reducir la brecha de riqueza? Para hacerlo, China necesita implementar políticas para desarrollar redes sociales de seguridad, brindar acceso universal a buenos servicios de educación y salud, hacer disponibles viviendas asequibles y establecer un sistema de jubilación que garantice a los jubilados una pensión digna.

China ha logrado un éxito extraordinario durante las últimas cuatro décadas de reforma y apertura. Su PIB per cápita aumentó de $310 en 1980 a $10,276 en 2019, más de 30 veces, y su esperanza de vida promedio aumentó de 66.52 años a 77 años.

Sin duda, el camino por recorrer es más difícil, especialmente dado que se prevé que la economía mundial se contraerá este año y que el proteccionismo y el unilateralismo están aumentando en algunos países. Pero la experiencia acumulada por el gobierno chino, las empresas y el pueblo chino dan motivos para poder ser optimistas: que China alcanzará el objetivo de la modernización a mediados de este siglo y evitará la trampa de los ingresos medios manteniendo un crecimiento inclusivo.