Jorge Baca Campodónico
Predice

Sin Ahorro no hay Inversión  

Hay consenso entre los analistas económicos que sin inversión no hay crecimiento económico, no se generan nuevos puestos de trabajo, aumenta la pobreza y se genera recesión económica. Los únicos que no parecen entender esta causalidad son nuestras autoridades. El ministro de economía piensa que con su plan de Impulso al Crecimiento Económico basado en subsidios al gas doméstico, a las tarifas eléctricas, al pasaje urbano, y aumento de la inversión pública, el país podrá crecer por encima del 2.7%.

En su concepción simplista el ministro cree que aumentando unilateralmente la demanda vía bonos y subsidios el PBI retomará su ritmo de crecimiento. No percibe que sin un aumento de la producción la demanda adicional se irá a más importaciones o mas inflación. Este fue el mismo error de diagnóstico que cometió Alan García en su primer gobierno. Asumir que una mayor inversión pública nos va a permitir reactivar el crecimiento económico es una quimera. La inversion pública puede ser un catalizador de la inversión privada si se dan las condiciones de un favorable clima de inversiones y de estabilidad política, condiciones que definitivamente no se dan en la actualidad. En un escenario de alta inflación como la actual, la proliferación de bonos y subsidios y muy probablemente aumentos de sueldos y salarios, se traducirá en una mayor inflación o en el mejor de los casos dificultará la labor de contención de la inflación por parte del BCRP.

¿Por qué no aumenta la inversión privada? La principal razón es, como ya la hemos mencionado, la falta de un favorable clima de inversiones. Pero existe otra razón que es más directa, la falta de ahorro. El ahorro total necesariamente tiene que ser igual a la inversión total. Si no hay ahorro no hay inversión. El ahorro tiene tres fuentes: (i) ahorro privado; (ii) ahorro público; y (iii) ahorro externo.

Las dos primeras fuentes conforman el ahorro interno. A falta de ahorro interno este puede ser suplido por ahorro externo (inversión extranjera) bajo la forma de inversión directa o deuda externa (pública o privada). La situación de incertidumbre política ha paralizado las inversión directa extranjera. Por lo que ante la reducción del ahorro privado y público, el ahorro tiene que venir por el lado de un crecimiento de la deuda externa tanto pública como privada y esta puede generar un deterioro de la balanza en cuenta corriente como viene sucediendo.

¿Qué es el ahorro privado? Es el ingreso del sector privado que no se destina al consumo. Las principales formas de ahorro en nuestro país son los aportes previsionales (AFP y ONP) y los ahorros en el sistema financiero (cuentas de ahorro, o depósitos a plazo fijo). Con la creación de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) se dio un impulso al ahorro interno permitiendo una disminución progresiva de la dependencia del ahorro externo para el financiamiento de la inversión. La bonanza económica generada por los altos precios de los minerales permitió que el ahorro externo fuera negativo durante el periodo 2004 – 2008. Sin embargo esta tendencia se ha revertido en los últimos años, salvo durante el periodo de la pandemia en el que la población se vio forzada a reducir su consumo como consecuencia de la antitécnica cuarentena decretada durante el gobierno de Vizcarra. En el Gráfico 1 se presenta la evolución trimestral del ahorro privado como porcentaje del PBI para el periodo IT-2013 – IIIT-2022. Para eliminar las estacionalidades, se ha tomado el promedio móvil de los últimos 4 trimestres. Observamos que el ahorro personal medido como porcentaje del PBI ha venido decreciendo acentuadamente exceptuando el periodo de la pandemia. El ultimo dato divulgado por el BCRP nos indica que el ahorro privado apenas llega al 12% del PBI, el mas bajo desde la creación de las AFPs en el 2004.

La tendencia decreciente del ahorro privado es producto de las medidas populistas tomadas contra el sistema previsional que amenazan su existencia como tal. A eso hay que sumarle la tendencia decreciente en términos reales de la tasa de interés pasiva en moneda nacional (ver Gráfico 2).

Observamos que la tasa real pagada a los ahorristas en moneda nacional ofrece un rendimiento negativo de alrededor de 6%, es decir por cada 100 soles depositados durante un año el ahorrista pierde un promedio de 6 soles. En esas condiciones difícilmente se puede fomentar el ahorro en moneda nacional.

¿Cómo han evolucionado el ahorro público y el ahorro externo? En el Gráfico 3 se muestra la evolución del ahorro público y el ahorro externo. El ahorro público durante los 90 creció sostenidamente como consecuencia de la consolidación del sector público y el proceso de privatización que permitieron racionalizar el gasto corriente y concentrar la inversión pública en carreteras, escuelas y postas médicas. Durante las administraciones de Paniagua y Toledo esta figura se revirtió dándose prioridad a los gastos corrientes en detrimento de la inversión pública. La bonanza económica permitió recuperar el ahorro público durante la administración de García, aunque al final de su periodo se generó una retracción consecuencia directa de la crisis financiera mundial del 2008.  A partir de la administración de Humala, éste se ha venido deteriorando como consecuencia de dar más prioridad al gasto corriente, especialmente en programas sociales, que a la inversión en infraestructura.

En el caso del ahorro externo se han dado dos etapas claramente marcadas, hasta el 2016 el ahorro externo estuvo marcado por la elevada inversion directa extranjera. Hasta inicios de los 90 la inversion extranjera fue insignificante, creció a partir del proceso de privatización y los compromisos de inversión asociadas a las privatizaciones hasta fines de los 90, para desacelerarse durante los gobiernos de Paniagua y Toledo. Durante la administración de García y como consecuencia del boom económico, la inversión directa creció significativamente llegando a representar más del 8% del PBI.

A partir del gobierno de Humala, con sus trabas burocráticas y su política anti minera, ha ahuyentado a la inversión extranjera directa.  En su lugar, el ahorro externo se ha transformado en aumento de la deuda externa tanto pública como privada. La pandemia impacto significativamente el ahorro externo que paso a ser desahorro. Con la superación de la pandemia, ha vuelta la tendencia del aumento del endeudamiento externo tanto por el lado del sector privado como del publico contribuyendo al crecimiento exponencial de la deuda externa. Esta tendencia debe continuar en los próximos años ya que la incertidumbre política y la manifiesta actitud anti minera del gobierno difícilmente pueda atraer inversión extranjera. La deuda externa continuara incrementándose hasta propiciar la pérdida del grado de inversión y muy probablemente una crisis en la balanza de pagos. Nuestras autoridades tienen la palabra.

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