La vida está hecha de momentos de tensión tanto individual como social, a lo largo de la existencia de la humanidad se ha vivido situaciones de cambios de paradigmas en todas las etapas de la historia universal, inestable e impredecible, que han contribuido a modificaciones en los estilos de vida de las personas en cuanto a su interacción. Pero ¿cuál es la base del comportamiento humano?¿qué motivaciones influyen? Para responder a estas interrogantes, recuerdo a Jeremy Bentham, padre del utilitarismo, que comentaba en cuanto a la naturaleza humana que ésta busca el placer y evitar el dolor. Maquiavelo consideraba que somos egoístas y malvados por naturaleza, y en mi opinión se incrementa para lograr el poder. Adam Smith hablaba de que el hombre tiene intereses egoístas como sociales. Nietzsche en su obra maestra “Así habló Zaratustra” dilucidaba que el hombre es más cruel que los animales, con los demás y consigo mismo, necesitando de lo peor de él para sus mejores cosas; entre otros intelectuales.
Si inventariamos diferentes momentos de la crónica universal advertiremos crueldad, codicia, deslealtad, engaños, patrañas, etcétera. Todos actos sórdidos e incluso acciones de lesa humanidad realizado por algunos “líderes históricos” que son enaltecidos actualmente colocándolos como ejemplos: Alejandro Magno, Napoleón o Gengis Kan entre otros. Particularmente tomo como referentes de líderes a Nelson Mandela o Mahatma Gandhi, personas que deben ser emuladas por la hidalguía en su toma de decisiones ante situaciones adversas.
Actualmente se habla de corrupción como un cáncer social, pero este comportamiento delictivo es consecuencia del egoísmo y carencia de empatía durante siglos, no es un problema del presente sino de larga data. Aquí muchas sociedades en las diferentes etapas de la historia (antigua, media, moderna y contemporánea) mostraron situaciones de corrupción, entendiendo por corrupción, según Transparencia Internacional, como cualquier abuso del poder en beneficio propio. Sobre la base de ello identificamos comportamientos corruptos siendo amorales y delictivos como sobornos, tráfico de influencias, extorsión, fraude, malversación o chantaje. Según Proética el 78% de peruanos son tolerantes con la corrupción, quiere decir que esta serie de conductas ilícitas son legitimadas en función a “nuestra conveniencia”. ¡Terrible!
Las personas se rigen por intereses, planteado inicialmente por Baltasar Gracián “el interés propio como guía de nuestro comportamiento”. Muchos de los ejemplos que he descrito en este artículo cumplen con la explicación de este escritor y sacerdote español del siglo XVII. Maquiavelo plasma toda su pericia en su libro “El Príncipe” donde prevalece esta explicación de intereses personales como motivador, y sus consejos de cómo obtener y mantener el poder se basa en el fin justifica los medios, no lo dijo textualmente pero se comprende este mensaje como conclusión de su lectura. Asimismo, Albert Einstein decía “si quieres conocer lo que piensa una personas, observa su conducta”, motivo por el cual se puede describir una acción de bondad o maldad según las motivaciones individuales, muchos de ellos con intereses sinuosos, embusteros y maléficos. Reto al lector a analizar estas argumentaciones y puedan dar respuestas a las preguntas iniciales: ¿cuál es la base del comportamiento humano?¿qué motivaciones influyen? Y ahora ¿comprenden la forma de tomar decisiones de los actuales gobernantes mundiales en función al entendimiento de la naturaleza humana?


