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¿Y si el BCRP hace algo por la inflación? ¿Y si el BCRP hace algo por la inflación?

28 de mayo de 2026
¿Y si el BCRP hace algo por la inflación?

La inflación anual está en 4%, fuera del rango meta del 1%-3%. Ante un entorno internacional caótico, la explicación más cómoda suele apuntar a que es un shock transitorio (alza en petróleo, fletes, fertilizantes, alimentos e insumos industriales) y el banco central parecería tener poco margen de acción. 

Pero esa apreciación, si es errónea, puede salir cara en el mediano plazo. Que el shock nazca fuera del país no elimina sus efectos sobre expectativas, tipo de cambio, costos internos y decisiones de precios. Si el BCRP se limita a esperar que el choque se disipe, podría además de perder anclaje de expectativas, contribuir inadvertidamente a mantener tensionados los mismos mercados que buscar salvaguardar. ¿Y si, en realidad, el BCRP sí puede hacer algo?

Un reciente documento de trabajo de Guerrieri, Lorenzoni y Werning1 (2025) cambia el ángulo del debate. Cada banco central toma como dados los precios globales de los insumos, pero la suma de sus decisiones monetarias influye sobre la demanda mundial y termina presionando esos mismos precios. En un mundo de insumos escasos, la pasividad monetaria colectiva puede alimentar la inflación que luego todos importan. 

El modelo parte de economías abiertas que producen con trabajo local e insumos globales. Cuando existen rigideces de precios y salarios, el banco central enfrenta un dilema real entre inflación y actividad. El hallazgo central es que la curva de Phillips2 mundial puede ser más empinada que la curva que observa cada país por separado. Cada autoridad monetaria percibe un costo inflacionario menor al verdadero, porque no incorpora cómo la demanda global encarece los insumos transables. 

De allí surge una lección inquietante. Frente a un shock global de oferta, la política monetaria no coordinada puede quedar demasiado laxa. El paper denomina este resultado como “sesgo expansionario” (expansionary bias). Cada banco central protege su nivel de actividad y espera que la inflación externa se corrija sola, mientras el conjunto de economías sostiene una demanda global que mantiene caros los insumos. 

Para el Perú, la conclusión debe formularse con precisión. El BCRP no mueve el precio internacional del petróleo ni los fletes. Tampoco puede coordinar la política monetaria mundial. Su responsabilidad consiste en impedir que un shock importado se vuelva persistente dentro del país mediante expectativas, tipo de cambio, indexación parcial y traslado de costos a precios finales.

El error sería tratar toda inflación importada como un fenómeno transitorio y refugiarse en ese hecho para pensar que se cerrará el 2026 con un alza general de precios del 2,4%. Cuando los combustibles encarecen el transporte, los insumos elevan costos empresariales y las expectativas se alejan del rango meta, el shock externo adquiere dinámica doméstica. En ese punto, mirar solo el origen del aumento de precios conduce a una reacción tardía.

El BCRP debería actuar con una regla más exigente. Si la inflación total supera el rango, la inflación subyacente no cede y las expectativas dejan de converger3, la política monetaria debe mantener una postura restrictiva. Los recortes de tasa solo deberían avanzar cuando la convergencia al rango sea consistente y no dependa de una caída puntual de alimentos o combustibles.

Asimismo, la comunicación del BCRP también debe elevar su estándar. El público necesita entender que una inflación importada puede exigir respuesta monetaria si contamina precios internos. Las notas informativas del programa monetario mensual y los reportes de inflación trimestrales deberían incorporar de manera explícita un bloque sobre insumos globales, traspaso cambiario, expectativas y difusión sectorial de precios. Eso fortalecería la credibilidad de la autoridad monetaria y reduciría lecturas complacientes del mercado.

Dicho esto, la política monetaria no debe cargar sola con el ajuste. El Gobierno tiene que actuar sobre los canales que amplifican los choques externos, como logística, competencia, abastecimiento, combustibles, infraestructura y costos regulatorios. Una tasa más alta puede contener expectativas y demanda, pero no corrige por sí misma los cuellos de botella que encarecen la estructura productiva.

En una economía abierta, la inflación importada también exige disciplina interna. Hacer algo por la inflación significa reaccionar con método, sostener credibilidad y evitar que un shock global se convierta en inflación persistente. El BCRP tiene las herramientas, pero necesita el marco. Y el marco, hoy, exige actuar con conciencia global y medidas estructurales que reduzcan el costo del ajuste.

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  1. Guerrieri, V., Lorenzoni, G., & Werning, I. (2025, May). Global price shocks and international monetary coordination
  2. La curva de Phillips describe la relación de corto plazo entre la inflación y la actividad económica: cuando la economía se expande y el desempleo baja, la inflación tiende a subir, y viceversa, lo que obliga a los bancos centrales a enfrentar un trade-off entre estabilizar precios o apoyar el producto.
  3. Las expectativas de inflación de 2026 subieron de un rango de 2,3%-2,8% en marzo a 2,5%-3,15% en abril.