El ajuste fiscal que el Perú
sigue postergando
El ajuste fiscal
que el Perú
sigue postergando
31 de agosto de 2026

El Marco Macroeconómico Multianual 2027–2030 reconoce la creciente rigidez del gasto y los riesgos que enfrenta la economía, pero deja la consolidación fiscal pendiente de reformas cuya ejecución todavía debe definirse.
El problema fiscal peruano se concentra cada vez más en la composición del gasto. Entre 2021 y 2025 se aprobaron 248 medidas legislativas con impacto fiscal adverso, 199 de ellas vinculadas a gastos permanentes en planillas y pensiones, cuyo costo podría alcanzar S/ 50 mil millones en 2027. El propio Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2027–2030 reconoce que esta acumulación de compromisos rígidos presionó la formulación del presupuesto 2026: la participación de la inversión dentro del presupuesto no financiero cayó de 28,5% en 2023 a 22,3% en 2026, mientras el gasto corriente pasó de 68,7% a 74,3%. El Estado destina así una proporción creciente de sus recursos a obligaciones permanentes y reduce el espacio disponible para infraestructura, servicios esenciales y proyectos capaces de elevar la productividad (ver gráfico 1).

Esta trayectoria convierte al MMM en un instrumento especialmente relevante para el inicio del gobierno de Keiko Fujimori. Además de establecer los lineamientos para elaborar el Presupuesto 2027, el documento ofrecía la oportunidad de marcar un cambio frente a once años de déficits persistentes, aumento de la deuda pública neta y creciente rigidez presupuestaria. Su función consiste precisamente en ordenar prioridades, establecer metas y crear un marco para reformas capaces de generar ahorros y preparar al país frente a choques como un Fenómeno El Niño severo, la crisis de seguridad ciudadana y las presiones fiscales provenientes del Congreso.
Un ajuste apoyado en mayores ingresos
El MMM reconoce estas vulnerabilidades, pero deposita buena parte del ajuste inmediato en una evolución favorable de los ingresos. Proyecta aumentos del gasto no financiero y corriente para 2026 y 2027 y estima que el déficit fiscal descenderá a 1,8% del PBI en 2026, desde 2,2% en 2025, apoyado en un crecimiento real de 9,3% de los ingresos fiscales y en elevados precios de las materias primas. La reducción prevista del déficit descansa así principalmente en crecimiento e ingresos antes que en medidas concretas para contener el gasto permanente.
Para 2027, el déficit proyectado baja a 1,4% del PBI y luego a 1,0% entre 2028 y 2030. El propio MMM advierte que “la principal tensión del escenario fiscal no se concentra en la meta de déficit, sino en la capacidad de las reglas de gasto para contener una estructura presupuestaria cada vez más rígida”. Frente a ello, plantea revisar la consistencia operativa de esas reglas y evaluar acciones constitucionales frente a nuevas normas con impacto fiscal. La tendencia de largo plazo muestra, entretanto, que los superávits fiscales han cedido paso a déficits recurrentes (ver gráfico 2).

La dimensión política vuelve más urgente esa corrección. El Congreso ha anunciado interpelaciones a varios ministros y durante los últimos años ha mostrado capacidad para aprobar obligaciones con efectos permanentes sobre las cuentas públicas. El MMM señala que la materialización de esos compromisos dependerá de su aplicabilidad, gradualidad y de las acciones institucionales correspondientes, pero encarga una parte sustantiva de las reformas estructurales a cuatro comisiones que deberán elaborar propuestas durante los próximos meses. El inicio de un gobierno con legitimidad electoral y una solicitud de facultades delegadas ofrecía mejores condiciones para convertir el diagnóstico en decisiones.
Un escenario externo que deja poco margen para el error
La trayectoria fiscal proyectada depende además de supuestos favorables sobre la economía internacional. El escenario base se alinea con las previsiones del FMI, el Banco Mundial y la OCDE y supone precios elevados para el cobre y el oro, sustentados respectivamente en una oferta ajustada y demanda estructural, y en la demanda de activos refugio y las compras de bancos centrales. El propio documento reconoce, al mismo tiempo, que las cotizaciones pueden responder a la intensidad y duración de los riesgos geopolíticos y que un Fenómeno El Niño global excepcional constituye un riesgo a la baja.
El escenario de estrés incluido en el MMM permite dimensionar esa exposición. Una caída de los precios del cobre y del zinc reduciría el crecimiento del PBI en 0,4 puntos porcentuales en 2027, recortaría los ingresos fiscales hasta en S/ 10,6 mil millones respecto del escenario base y elevaría la deuda pública hasta 30,1% del PBI en 2030. La consolidación proyectada queda así estrechamente vinculada al comportamiento de variables externas, mientras la creación de mayores márgenes fiscales internos continúa pendiente.
El escenario doméstico presenta una tensión similar. El MMM proyecta un crecimiento de 3,4% tanto para 2026 como para 2027, impulsado por la inversión privada y la recuperación de los sectores primarios tras la disipación del Fenómeno El Niño costero. A la vez, calcula que un FEN extraordinario acompañado de un Niño Costero muy fuerte podría restar 0,7 puntos porcentuales al crecimiento de 2026 y 0,6 puntos en 2027. La pesca caería 25,8% en 2026 por la menor captura de anchoveta, en una magnitud similar a 1998, mientras el sector agropecuario se contraería 1,4% debido al déficit hídrico en la sierra sur y a los efectos sobre cultivos transitorios y de agroexportación.
Aun bajo esas presiones, el documento proyecta para 2027 un crecimiento de 3,4% y una inflación promedio de 2% anual, incluso considerando aumentos del petróleo y los fertilizantes asociados a la guerra con Irán. El Consejo Fiscal identifica la intensificación del FEN costero como el principal riesgo de corto plazo y el propio MMM estima que, excluyendo su impacto, el PBI habría crecido alrededor de 4% en 2026. La capacidad de la demanda interna y la inversión privada para compensar daños en infraestructura, hogares, servicios y producción agrícola será, por tanto, decisiva para sostener el escenario base.
Productividad y recaudación: las reformas todavía por concretar
La productividad constituye otro frente donde el diagnóstico supera a las medidas anunciadas. El MMM recuerda que la productividad laboral peruana equivale al 27% del promedio de la OCDE y que la informalidad alcanza al 70,2% de los trabajadores ocupados. Propone impulsar inversión privada, transformación tecnológica, capital humano y formalización, y encarga a una comisión reformas en cuatro ámbitos: formalización laboral, acceso al financiamiento, eficiencia de la inversión pública y cumplimiento tributario. La efectividad de esta agenda dependerá de convertir esas líneas generales en metas, plazos e instrumentos específicos.
La estrategia tributaria sigue una lógica parecida. El incumplimiento se estima en 9% del PBI y el MMM plantea fortalecer la Sunat, mejorar el intercambio de información, optimizar los gastos tributarios y modernizar la administración, manteniendo las tasas impositivas. El contrabando y actividades ilegales como la minería ilegal, fuentes relevantes de erosión de la base tributaria, reciben menor atención. Alcanzar el incremento proyectado de 44,5% de los ingresos tributarios en un contexto de baja inflación e incertidumbre mundial requerirá que las medidas contra la evasión produzcan resultados de gran magnitud (ver gráfico 3).

El pedido de facultades delegadas incorpora la intención de “modificar, simplificar y optimizar los regímenes tributarios y las obligaciones formales de las empresas”, además de adecuar el Código Tributario y otras normas. Los próximos 120 días permitirán conocer el alcance concreto de esas medidas. Por su formulación actual, su capacidad para producir aumentos significativos de recaudación y reducir la informalidad parece limitada. Una estrategia más amplia requeriría convertir la modernización tributaria y la ampliación efectiva de la base en componentes centrales de la consolidación fiscal.
Inversión pública, infraestructura y acceso al capital
El deterioro de la composición presupuestaria hace especialmente importante recuperar la inversión pública. El MMM propone ampliar el uso de APP, Proyectos en Activos, obras por impuestos y servicios por impuestos en transporte, energía, salud, saneamiento y educación. También plantea fortalecer la programación, priorización, ejecución y seguimiento de proyectos. Una agenda de este tipo podría incorporar inversiones directamente relacionadas con pobreza, informalidad y resiliencia climática, como un programa de reforestación en sierra y selva capaz de generar empleo, elevar la productividad agrícola y reducir vulnerabilidades frente al FEN.
Las propias proyecciones del MMM muestran, sin embargo, una caída significativa de la inversión como porcentaje del PBI durante los primeros años del horizonte, seguida por una recuperación hacia 2030 (ver gráfico 4). El documento reconoce que existe margen para obtener mejores resultados con los recursos disponibles, pero la mejora dependerá de mecanismos específicos para reducir obras paralizadas, elevar la calidad de la infraestructura y traducir el gasto en mejores servicios.

Esta discusión se conecta directamente con el acceso al financiamiento. El MMM reconoce la reducida profundidad financiera del Perú y las altas tasas que enfrentan las Mipyme, pero vuelve a encargar a una comisión la formulación de propuestas. Reducir los costos de transacción y el margen de intermediación bancaria, mejorar las garantías mobiliarias y ampliar la inclusión financiera permitirían avanzar en ese objetivo. El uso de tecnologías digitales y un marco que favorezca la entrada de nuevas Fintech podría, además, introducir mayor competencia en el sistema financiero.
Las reglas fiscales necesitan recuperar su función
La discusión sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas conduce finalmente al diseño de las reglas fiscales. El MMM contempla recalibrar los parámetros de mediano plazo para déficit y deuda. Una política fiscal prudente debería utilizar esas reglas como límites que incentiven una reducción progresiva del déficit, permitan recuperar superávits y reconstruyan ahorros fiscales para responder a futuros choques climáticos, económicos o geopolíticos.
La deuda bruta como porcentaje del PBI viene descendiendo para cumplir con la regla fiscal, mientras la deuda neta aumenta significativamente. Esa divergencia importa porque revela una pérdida de activos y ahorros públicos detrás de la aparente mejora del indicador bruto. El propio MMM advierte que una estructura de gasto más rígida y un crecimiento del gasto superior al de los ingresos generan déficits persistentes y mayores necesidades de endeudamiento. La evolución de ambas medidas de deuda muestra por qué cumplir formalmente una regla resulta insuficiente para reconstruir la fortaleza fiscal (ver gráfico 4).
Del diagnóstico a la consolidación
El MMM 2027–2030 ofrece un diagnóstico detallado del deterioro fiscal, la rigidez del gasto, la baja productividad, las limitaciones de la inversión y los riesgos externos que enfrenta la economía peruana. Precisamente por esa claridad, el documento podía convertirse en el punto de partida de una consolidación más profunda: contener obligaciones corrientes permanentes, recuperar espacio para la inversión pública, ampliar la base tributaria, elevar la productividad y reconstruir los ahorros fiscales.
El gobierno de Keiko Fujimori dispone todavía de una ventana para convertir esas prioridades en decisiones. El inicio de la administración, las facultades solicitadas y la preparación del Presupuesto 2027 ofrecen condiciones para hacerlo. Una consolidación fiscal efectiva permitiría reducir la vulnerabilidad frente a futuros choques y evitar una dinámica de mayores déficits, deuda e intereses. El MMM ha identificado buena parte del problema; la tarea pendiente consiste en transformar ese diagnóstico en reformas concretas mientras existe espacio político para ejecutarlas.
Sobre el Autor
Economista Principal de MAXIMIXE